Día 7 de 9

Séptimo día — El parto

  1. Oración de todos los días

    Señor, tú formas en secreto lo que nadie ve.

    Cuida a N. y al niño que espera.
    Dale salud, calma en las pruebas
    y gente que la acompañe.

    Virgen María, que también estuviste embarazada y de viaje,
    quédate con ella.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 16,20-22

    20 En verdad, en verdad os digo, que vosotros lloraréis y plañiréis, mientras el mundo se regocijará: os contristaréis, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. SAN JUAN 21 La mujer en los dolores del parto está poseída de tristeza, porque le vino su hora: mas una vez que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de su angustia, con el gozo de haber dado un hombre al mundo. 22 Así vosotros al presente, a la verdad, padecéis tristeza, pero Yo volveré a visitaros, y vuestro corazón se bañará en gozo, y nadie os quitará vuestro gozo.
  3. Meditación del día 7

    Pedir un buen parto es de las oraciones más antiguas que existen.

    Jesús, antes de su pasión, usa una imagen que todas las madres entienden: la mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza porque ha llegado su hora; pero cuando ha nacido el niño ya no se acuerda del sufrimiento, por la alegría de que un ser humano haya venido al mundo. No niega el dolor del parto. Lo pone dentro de algo más grande.

    Pedir un buen parto es de las oraciones más antiguas que hay. Durante siglos el parto fue una de las primeras causas de muerte de las mujeres, y en muchos lugares de América Latina sigue siendo peligroso para las que viven lejos de un hospital o no tienen dinero para llegar a tiempo. Reza por la madre, por el niño y por las manos del personal de salud que los atenderá. Pide también que el parto sea respetado: que la madre esté informada, acompañada, que no la traten con desprecio ni le hagan nada sin explicárselo. Un parto digno también es una forma de justicia.

  4. Petición

    Que el parto sea bueno,
    con manos expertas y sin complicaciones.
    Amén.

  5. Oración final

    San Ramón Nonato, patrono de las madres,
    ruega por ella.

    Virgen María, que llevaste a tu Hijo en el vientre:
    cuida a esta mujer y a este niño,
    y llévalos con bien hasta el día del parto.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.