Día 1 de 9
Primer día — Se quedó
Oración de todos los días
Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.
Señor, estás ahí y yo casi nunca me acuerdo.
Aquí estoy un rato.
No traigo nada preparado: mírame tú.
Amén.Lectura del día
28 En esto llegaron cerca de la quinta adonde iban; y Él hizo ademán de pasar adelante. 29 Mas le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque ya es tarde, y va ya el día de caída. Entró, pues, con ellos. 30 Y estando juntos a la mesa, tomó el pan y le bendijo; y habiéndole partido, se le dio, 31 Con lo cual se les abrieron los ojos, y le conocieron: mas Él de repente, desapareció de su vista. 32 Entonces se dijeron uno a otro: ¿No es verdad que sentíamos abrasarse nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las escrituras? 33 Y levantándose al punto, regresaron a Jerusalén, donde hallaron congregados a los once y otros de su séquito, 34 que decían: El Señor ha resucitado realmente y se ha aparecido a Simón. 35 Ellos, por su parte, contaban lo que les había sucedido en el camino y cómo le habían conocido al partir el pan. Se aparece a los discípulos congregados
Meditación del día 1
Lo que celebra el Corpus es que no se fue: se quedó en algo tan poco impresionante como un trozo de pan.
Los discípulos de Emaús caminan tristes, hablan con un desconocido y, al llegar a la aldea, él hace ademán de seguir adelante. Ellos le insisten: «quédate con nosotros, porque ya es tarde». Él se queda, parte el pan, y en ese gesto lo reconocen. Después desaparece de su vista, pero ya saben dónde encontrarlo.
El sagrario es la respuesta permanente a esa petición. Jesús se quedó en algo tan poco llamativo que se puede pasar por delante cien veces sin notarlo. No hay luces ni música: hay un pan guardado en una caja con una lamparita al lado.
Empieza esta novena buscando un rato al día delante de un sagrario. Si la iglesia de tu barrio cierra entre semana, pregunta a qué hora abre, o busca una capilla de adoración, que en muchas ciudades está abierta todo el día. Y si no puedes salir de casa por el trabajo, por una enfermedad o porque cuidas a alguien, haz lo que hicieron los de Emaús: pídele que se quede contigo donde estás. Ellos lo reconocieron en una mesa corriente, no en el templo.
Petición
Gracias por quedarte donde te puedo encontrar.
Amén.Oración final
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar,
y la Virgen María concebida sin pecado original.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.