Día 7 de 9
Séptimo día — Fin de año
Oración de todos los días
Señor Jesucristo, Hijo de Dios,
ten piedad de mí.(Se repite despacio, al ritmo de la respiración,
el tiempo que se quiera.)Lectura del día
2 Señor, en todas las épocas has sido tú nuestro amparo. 3 Tú, oh Dios, eres antes que fuesen hechos los montes, o se formara la tierra y el mundo universo: eres abeterno y por toda la eternidad. 4 No reduzcas el hombre al abatimiento; pues que dijiste: Convertios, oh hijos de los hombres. 5 Porque mil años son, ante tus ojos, como el día de ayer que ya pasó, y como una de las vigilias de la noche: 6 una nada son todos los años que vive. 7 Dura un día como el heno: florece por la mañana, y se pasa; por la tarde inclina la cabeza, se deshoja y se seca.
Meditación del día 7
Estos días se cierra el año. Repetir su nombre es una manera de entregarlo.
Este salmo, atribuido a Moisés, mira el tiempo desde Dios: mil años son a sus ojos como el día de ayer que ya pasó, como una vigilia de la noche. La vida humana dura lo que la hierba: florece por la mañana y por la tarde se seca. No es un salmo triste, sino lúcido. Empieza diciendo que Dios ha sido nuestro amparo en todas las épocas.
En estos días se cierra el año. Cada uno lo hace a su manera: balances, propósitos, fotos, uvas, cohetes. Repetir el nombre de Jesús puede ser una manera de entregarlo todo de una vez, sin hacer inventario. Lo que salió bien y lo que salió mal, los que nacieron y los que murieron, lo que te arrepientes de haber hecho y lo que no hiciste. No hace falta revisarlo punto por punto ni castigarse. Basta con ponerlo en las manos de quien ha sido el amparo de todas las generaciones, y dejar que el año termine ahí, con su nombre como última palabra.
Petición
Jesús, te entrego el año que acaba.
Amén.Oración final
Jesús, José y María,
os doy el corazón y el alma mía.Señor Jesucristo, Hijo de Dios,
ten piedad de mí.Bendito sea el Nombre de Jesús.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.