Día 4 de 9
Cuarto día — Un Dios pequeño
Oración de todos los días
Niño Jesús de Praga,
que bendices a las familias que confían en ti:mira esta casa y lo que le hace falta hoy.
Tú eres pequeño y puedes todo;
yo soy grande y no puedo casi nada.
Amén.Lectura del día
5 Porque habéis de tener en vuestros corazones los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo en el suyo, 6 el cual teniendo la naturaleza de Dios, no fue por usurpación sino por esencia, el ser igual a Dios; 7 y no obstante, se anonadó a Sí mismo tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y reducido a la condición de hombre. 8 Se humilló a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Meditación del día 4
Rezarle como niño no es infantilismo: es recordar que Dios eligió empezar indefenso.
Este himno, uno de los más antiguos del cristianismo, dice que Cristo, siendo de condición divina, no se aferró a su categoría, sino que se vació a sí mismo, tomó la condición de esclavo y se hizo uno de tantos. Dios no entró en la historia por arriba, sino por abajo: como un niño que necesita que le den de comer y le limpien.
Rezarle al Niño Jesús no es infantilismo ni sentimentalismo. Es recordar que Dios eligió empezar indefenso, y que eso dice algo sobre él y sobre nosotros. Vivimos en una cultura que admira la autosuficiencia y esconde la fragilidad: nadie quiere parecer que necesita ayuda. Pero todos empezamos así y la mayoría acabaremos así, dependiendo de otros. No te avergüences de tus límites, de lo que no sabes hacer, de pedir ayuda. Y trata con respeto a los que hoy dependen de ti: un bebé, un enfermo, un anciano. En ellos está la misma pequeñez que Dios quiso para sí.
Petición
Que no me avergüence mi propia pequeñez.
Amén.Oración final
Niño Jesús de Praga,
bendice nuestra casa, nuestro trabajo y nuestra salud.Cuanto más me honres, más me bendecirás:
en ti confío.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.