Día 7 de 9

Séptimo día — «Acordaos, hermanos»

  1. Oración de todos los días

    Santo Hermano Pedro,
    pastor y emigrante:

    tú llegaste sin nada y acabaste dando techo a otros.
    Enséñame a hacer algo con lo poco que tengo,
    y a recibir al que llega.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Macabeos 12,43-46

    43 Y habiendo recogido en una colecta que mandó hacer, doce mil dracmas de plata, las envió a Jerusalén, a fin de que se ofreciese un sacrificio por los pecados de estos difuntos, teniendo, como tenía, buenos y religiosos sentimientos acerca de la resurrección 44 (pues si no esperara que los que habían muerto habían de resucitar, habría tenido por cosa superflua e inútil el rogar por los difuntos); 45 y porque consideraba que a los que habían muerto después de una vida piadosa, les estaba reservada una grande misericordia. 46 Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, a fin de que sean libres de las penas de sus pecados. Empátor, vencido, hace la paz
  3. Meditación del día 7

    Con su campanilla pedía que se acordaran de las almas del purgatorio y de los pobres.

    Judas Macabeo hace una colecta y envía dinero a Jerusalén para que se ofrezca un sacrificio por sus soldados muertos. El texto dice que es una idea santa y piadosa rezar por los difuntos, porque esperaba la resurrección. Es uno de los fundamentos bíblicos de la oración por los que ya murieron.

    Según la tradición, el Hermano Pedro salía de noche por las calles tocando su campanilla y repitiendo que se acordaran de las almas del purgatorio. Unía así dos cosas: la memoria de los muertos y la atención a los vivos más pobres. No las separaba, porque para él ambas eran obras de misericordia.

    Hoy acuérdate de tus difuntos por su nombre: tus abuelos, tus padres, el amigo que murió joven, el compañero de trabajo que nadie recuerda. Rezar por ellos es una manera de mantenerlos dentro de la familia. Y no olvides la segunda parte de la petición: los pobres de tu ciudad, que están vivos y necesitan ayuda ahora, no solo oraciones.

  4. Petición

    Acuérdate de nuestros difuntos
    y de los pobres de esta ciudad.
    Amén.

  5. Oración final

    Santo Hermano Pedro de San José Betancur,
    padre de los pobres de América:
    ruega por nosotros,
    por los enfermos sin techo
    y por los que emigran buscando vida.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.