Día 5 de 9

Quinto día — La escuela para pobres

  1. Oración de todos los días

    Santo Hermano Pedro,
    pastor y emigrante:

    tú llegaste sin nada y acabaste dando techo a otros.
    Enséñame a hacer algo con lo poco que tengo,
    y a recibir al que llega.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Nehemías 8,2-8

    2 Presentó, pues, Esdras, sacerdote, la Ley a la multitud de hombres y mujeres y de cuantos eran capaces por su edad de poder entenderla, el primer día del mes séptimo. 3 Y leyó en aquel libro con voz clara, en la plaza situada NEHEMÍAS delante de la puerta de las aguas, desde la mañana hasta el mediodía, en presencia de los hombres y de las mujeres y de los sabios; y todo el pueblo tenía sus oídos atentos a la lectura del libro. 4 El escriba Esdras se puso en pie sobre una tribuna o pulpito de madera, que había mandado hacer para este fin de hablar al pueblo; y a su lado estaban Matatías, y Semeía, y Anía, y Uría, y Helcía, y Maasía, a la derecha; y a la izquierda, Fadaía, Misel, y Melquías, y Hasum y Hasbadana, Zacarías y Mosollam. 5 Abrió, pues, Esdras el libro a la vista de todo el pueblo, como se hallaba en un lugar más elevado que todos; y así que le abrió, púsose en pie toda la gente. 6 Entonces Esdras bendijo al Señor, Dios grande, con una oración que hizo; y todo el pueblo, alzando sus manos, respondió: ¡Así sea! ¡Así sea! Y se arrodillaron todos, y postrados rostros por tierra, adoraron a Dios. 7 Los levitas Josué, Bani, y Serebía, Jamín, Acub, Septai, Odia, Maasía, Ceuta, Azarúas, Jozabed, Hanán y Falaia, cuidaban de hacer guardar silencio al pueblo, para que oyese la Ley; y estaba la gente en pie, cada uno en su lugar. 8 Y leyeron el libro de la Ley de Dios clara y distintamente, de modo que se entendiese; y en efecto entendieron cuanto se iba leyendo.
  3. Meditación del día 5

    Abrió una escuela nocturna para que los que trabajaban de día aprendieran a leer.

    Esdras lee la ley ante todo el pueblo desde la mañana hasta el mediodía, y los levitas la explican para que todos la entiendan: hombres, mujeres y cuantos tenían edad para comprender. El texto insiste en eso: que se entendiera. La palabra de Dios no era para unos pocos letrados, era para todos.

    Pedro, que había sufrido por no poder estudiar, abrió una escuela para niños pobres y para adultos que trabajaban durante el día. Sabía lo que era sentirse torpe ante las letras y no quería que otros se quedaran fuera por falta de oportunidad. Es uno de los aspectos más modernos de su obra.

    Hoy en América Latina hay millones de adultos que no terminaron la escuela y que estudian de noche, después de jornadas largas, con hijos que cuidar y poco dinero. Cansados, a veces se sienten demasiado mayores para estar ahí. Si conoces a uno, anímalo; si puedes, ayúdale con las tareas o con el transporte. Y si eres tú quien estudia de noche, no te avergüences: estás haciendo algo valiente.

  4. Petición

    Bendice a los que estudian de noche
    después de trabajar.
    Amén.

  5. Oración final

    Santo Hermano Pedro de San José Betancur,
    padre de los pobres de América:
    ruega por nosotros,
    por los enfermos sin techo
    y por los que emigran buscando vida.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.