Día 4 de 9

Cuarto día — La hermana insoportable

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresita del Niño Jesús,
    que hiciste de las cosas pequeñas tu camino:
    enséñame el mío.

    No me des grandezas.
    Dame amor en lo que ya tengo entre manos hoy,
    y la confianza de niña que tú tuviste.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 5,43-47

    43 Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo y tendrás odio a tu enemigo. 44 Yo os digo más: Amad a vuestros enemigos: haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os persiguen y calumnian: 45 para que seáis hijos de vuestro Padre celestial: el cual hace nacer su sol sobre buenos y malos; y llover sobre justos y pecadores. 46 Pues si no amáis sino a los que os aman, ¿qué premio habéis de tener? ¿No lo hacen así aun los publícanos?. 47 Y si no saludáis a otros que a vuestros hermanos, ¿qué tiene eso de particular? Por ventura, ¿no hacen también esto los paganos?
  3. Meditación del día 4

    Se propuso sonreír precisamente a la monja que la irritaba, hasta que aquella creyó que era su preferida. La caridad empieza ahí.

    «Si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario?». Jesús no pide sentimientos imposibles; pide que el trato no dependa de la simpatía. Lo fácil es ser amable con quien nos cae bien. Lo cristiano empieza con la persona que nos saca de quicio.

    Teresita lo cuenta en su manuscrito con bastante humor. Había en el convento una monja que le desagradaba en todo: los gestos, la manera de hablar, el carácter. En lugar de evitarla, decidió tratarla como trataría a la persona que más quería, rezar por ella y sonreírle. Un día la otra le preguntó, intrigada, qué veía en ella para quererla tanto.

    Todos tenemos esa persona: el cuñado de las comidas familiares, la compañera que se lleva el mérito, el vecino del ruido. No hace falta que te caiga bien. Hace falta que no la conviertas en tu enemigo íntimo. Ojo, esto vale para las manías y los roces de la convivencia. No vale para el maltrato: a quien te humilla o te pega no se le sonríe, se le pone un límite y, si hace falta, una denuncia.

  4. Petición

    Dame paciencia con esa persona concreta: (piénsala).
    Que no sepa nunca que me cuesta.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Teresita del Niño Jesús,
    doctora de la Iglesia y patrona de las misiones:
    ruega por nosotros.

    Alcánzanos el camino pequeño:
    hacer lo de cada día con amor,
    y confiar cuando no veamos nada.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.