Día 2 de 9

Segundo día — Confianza, no perfección

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresita del Niño Jesús,
    que hiciste de las cosas pequeñas tu camino:
    enséñame el mío.

    No me des grandezas.
    Dame amor en lo que ya tengo entre manos hoy,
    y la confianza de niña que tú tuviste.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 130,2-4

    2 Oh Señor, no se ha engreído mi corazón, ni mis ojos se han mostrado altivos. No he aspirado a cosas grandes, ni a cosas elevadas sobre mi capacidad. 3 Si yo no he sentido bajamente de mí, sino que, al contrario, se ha ensoberbecido mi ánimo; como el niño recién destetado está penando en los brazos de su madre, tal sea la pena dentro de mi corazón 4 Espere Israel en el Señor, desde ahora y por siempre jamás.
  3. Meditación del día 2

    No confiaba en sus fuerzas, que eran pocas: confiaba en el amor de Dios. Eso la libró del miedo a no dar la talla.

    Es uno de los salmos más cortos de la Biblia, y uno de los más tranquilos. Habla alguien que ha dejado de pretender grandezas y descansa como un niño destetado en brazos de su madre: un niño que ya no mama, que no está ahí por lo que saca, sino porque se siente seguro.

    Teresita tenía un carácter sensible y escrupuloso; de niña lloraba por todo y se atormentaba por faltas mínimas. Su madre murió cuando ella tenía cuatro años. No fue una persona serena de nacimiento. La confianza que se le atribuye fue algo que conquistó, no un temperamento fácil.

    El perfeccionismo se disfraza de virtud, pero muchas veces es miedo: miedo a fallar, a que nos vean fallar, a no ser queridos si no lo hacemos todo bien. Ese miedo paraliza al estudiante que no entrega el trabajo porque no está perfecto y a la madre que se culpa por cada error con sus hijos. Teresita propone otra cosa: hacer lo que se pueda, con amor, y dejar que Dios complete lo que falta. No es conformismo. Es quitarse un peso que nadie te pidió cargar.

  4. Petición

    Quítame el perfeccionismo, que me paraliza,
    y dame confianza, que me pone en marcha.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Teresita del Niño Jesús,
    doctora de la Iglesia y patrona de las misiones:
    ruega por nosotros.

    Alcánzanos el camino pequeño:
    hacer lo de cada día con amor,
    y confiar cuando no veamos nada.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.