Día 4 de 9

Cuarto día — Las penitencias

  1. Oración de todos los días

    Santa Rosa de Lima,
    primera flor de América:
    que yo haga lo que pueda donde estoy,
    como tú lo hiciste en el huerto de tu casa.

    Cura a nuestros enfermos
    y sostén a mi familia.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Isaías 58,5-7

    5 El ayuno que Yo aprecio, ¿consiste acaso en que un hombre mortifique por un día su alma, o en que traiga su cabeza inclinada, ISAÍAS de modo que casi forme un círculo, o se tienda sobre el cilicio y la ceniza? ¿Por ventura a esto lo llamarás tú ayuno y día aceptable al Señor? 6 ¿Acaso el ayuno que Yo estimo no es más bien el que deshagas los injustos contratos, que canceles las obligaciones usuarias que oprimen, que dejes en libertad a los que han quebrado, y quites todo gravamen? 7 ¿Que partas tu pan con el hambriento, y que a los pobres, y a los que no tienen hogar los acojas en tu casa, y vistas al que veas desnudo, y no desprecies tu propia carne o a tu prójimo?
  3. Meditación del día 4

    Hizo penitencias extremas que hoy no se recomiendan a nadie. Su santidad está en el servicio, no en eso.

    Isaías se burla del ayuno de quien inclina la cabeza como un junco y se tumba en ceniza, y a cambio propone otro: romper contratos injustos, cancelar deudas que oprimen, partir el pan con el hambriento, acoger en casa al que no tiene techo. Eso, dice Dios, es el ayuno que aprecio.

    Rosa hizo penitencias muy duras: ayunos prolongados, una corona con puntas por dentro, poco sueño, una cama dura. Así se entendía la santidad en su tiempo y su ambiente, y sus biógrafos lo contaron con admiración. Hoy hay que decir claramente que esas prácticas no se recomiendan a nadie, y que dañar el propio cuerpo no agrada a Dios. Lo que la hizo santa fue lo otro: la enfermería en casa, los pobres atendidos, el trabajo para los suyos.

    Hay gente que se castiga por dentro de muchas maneras: se niega el descanso, se culpa sin parar, se cree que no merece nada. Si te reconoces en eso, esta lectura es para ti. Cambia el castigo por servicio. Dios no te pide sufrir más; te pide amar mejor.

  4. Petición

    Que mi penitencia sea servir
    y no castigarme.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Rosa de Lima,
    primera santa de América,
    patrona de los enfermeros y de los pobres:
    ruega por nosotros
    y enséñanos a servir en nuestra propia casa.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.