Día 8 de 9

Octavo día — Mi propio rencor

  1. Oración de todos los días

    Santa María Goretti,
    niña que perdonó lo imperdonable:

    protege a los niños de mi familia,
    y a mí dame el perdón que no me sale,
    aunque tarde años en llegar.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Efesios 4,26-32

    26 Si os enojáis, no queráis pecar; no sea que se os ponga el sol estando todavía airados. EFESIOS 27 No deis lugar o entrada al diablo; 28 el que hurtaba, no hurte ya; antes bien trabaje, ocupándose con sus manos en algún ejercicio honesto, para tener con qué subsistir y dar al necesitado. 29 De vuestra boca no salga ningún discurso malo, sino los que sean buenos para edificación de la fe, que den gracias o inspiren piedad a los oyentes. 30 Y no queráis contristar con vuestros pecados al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Toda amargura, ira y enojo, y gritería y maledicencia, con todo género de malicia, destiérrese de vosotros. 32 Al contrario, sed mutuamente afables, compasivos, perdonándoos los unos a los otros, así como también Dios ha perdonado a vosotros por Jesucristo.
  3. Meditación del día 8

    Al lado de esto, casi todo lo que yo no perdono es pequeño.

    Pablo no dice que no te enfades. Dice: si os enojáis, no pequéis, y que no se ponga el sol sobre vuestro enojo. Luego enumera lo que hay que arrancar: amargura, ira, gritos, maledicencia. Y termina con el motivo: perdonaos como Dios os perdonó en Cristo.

    Después de siete días mirando la historia de María Goretti y de su madre, tus rencores se ven de otro tamaño. El cuñado que no devolvió la plata, la amiga que habló a tus espaldas, el jefe que te ninguneó en una reunión. Duelen, y no hay que fingir que no. Pero muchas veces les dedicas una energía desproporcionada: los repasas por la noche, los cuentas una y otra vez, los alimentas.

    Aquí el perdón sí depende de ti, porque eres tú quien lo guarda. Escoge hoy uno solo, el más concreto, y dilo en voz alta en la petición. No hace falta llamar a esa persona ni reconciliarse mañana. Basta con dejar de alimentarlo: cuando venga a la cabeza, no lo repases. Empieza por ahí, antes de que se ponga el sol de este día.

  4. Petición

    Ayúdame a perdonar esto: (dilo ahora).
    Amén.

  5. Oración final

    Santa María Goretti,
    mártir de la pureza y del perdón:
    protege a los niños,
    consuela a las víctimas
    y alcánzanos un corazón capaz de perdonar.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.