Día 4 de 9
Cuarto día — El privilegio de la pobreza
Oración de todos los días
Santa Clara de Asís,
que supiste lo que querías con dieciocho años:dame claridad para decidir
y fidelidad para sostener lo decidido
cuando ya no sea emocionante.
Amén.Lectura del día
32 No tenéis vosotros que temer, mi pequeñito rebaño, porque ha sido del agrado de vuestro Padre celestial daros el reino eterno. 33 Vended lo que poseéis, y dad limosna. Haceos unas bolsas que no se echen a perder: un tesoro en el cielo que jamás se agota: adonde no llegan los ladrones, ni roe la polilla. 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. ¡Estad alerta!
Meditación del día 4
Peleó con la curia para que le permitieran no tener rentas. Curiosa pelea.
«No temas, pequeño rebaño». Jesús habla a una comunidad pequeña, sin seguridad económica, y le pide algo extraño: que vendan lo que tienen y lo den en limosna, porque donde está el tesoro está el corazón. No es un desprecio del dinero; es una advertencia sobre lo que el miedo a no tener le hace al corazón.
Clara pidió a los papas un privilegio poco común: el de no tener propiedades ni rentas. Los monasterios femeninos de su época solían tener tierras para mantenerse, y la Iglesia quería asegurarles el sustento. Ella insistió durante años en vivir de su trabajo y de lo que les dieran. Es una pelea curiosa: luchar no para tener, sino para que no la obligaran a tener.
No hace falta vivir como ella para aprender algo. Muchas decisiones malas se toman por miedo a la escasez: no compartir, trabajar hasta enfermar, aceptar negocios turbios, endeudarse para aparentar. Hoy se pide la libertad de no vivir atado a ese miedo.
Petición
Que no me ate el miedo a no tener.
Amén.Oración final
Santa Clara de Asís,
que elegiste con claridad y perseveraste:
ruega por nosotros,
por los que tienen que decidir
y por los que deben perseverar en lo elegido.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.