Día 1 de 9

Primer día — Hablar claro y querer

  1. Oración de todos los días

    Santa Catalina de Siena,
    que hablaste claro a los poderosos sin dejar de amar a la Iglesia:

    dame ese equilibrio,
    que yo suelo elegir entre callarme o irme.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Samuel 12,1-7

    1 El Señor, pues, envió Natán a David, al cual dijo Natán luego de llegado: Había dos hombres en una ciudad de tu reino, el uno rico y el otro pobre. 2 Tenía el rico ovejas y bueyes en grandísimo número; 3 el pobre no tenía nada más que una ovejita que había comprado y criado, y que había crecido en su casa entre sus hijos, comiendo de su pan y bebiendo en su vaso, y durmiendo en su seno, y la quería como si fuere una hija suya. 4 Mas, habiendo llegado un huésped a casa del rico, no quiso éste tocar a sus ovejas, ni a sus bueyes para dar el convite al forastero que le había llegado, sino que quitó la ovejita al pobre, y aderezóla para dar de comer al huésped que tenía en casa. 5 Oído esto David, altamente indignado contra aquel hombre, dijo a Natán: Vive Dios, que hombre que tal hizo es reo de muerte. 6 Pagará cuatro veces la oveja, por haber hecho ese atentado, y no haber tenido consideración al pobre. 7 Dijo entonces Natán a David: Ese hombre eres tú. Esto dice el Señor Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel, y te libré de la mano de Saúl;
  3. Meditación del día 1

    Criticó a la jerarquía de su tiempo con dureza y con amor. Se puede hacer.

    El profeta Natán tiene que decirle al rey David que ha cometido un crimen: se quedó con la mujer de otro e hizo matar al marido. No llega gritando. Le cuenta la historia de un rico que le roba la única oveja a un pobre, deja que David se indigne, y entonces le dice: ese hombre eres tú. Habló claro, pero buscando que David se convirtiera, no que cayera.

    Catalina de Siena escribió a papas, cardenales, reyes y jefes militares, y no se ahorraba nada. Les reprochaba su cobardía, su codicia, su manera de gobernar. Pero lo hacía desde dentro, como quien quiere a la Iglesia y no como quien busca hundirla. Llamaba al Papa «dulce Cristo en la tierra» en la misma carta en que le decía que estaba fallando.

    Criticar es fácil; criticar queriendo es más raro. Cuando algo está mal en tu parroquia, en tu familia o en tu trabajo, se puede callar por miedo, irse dando un portazo o hablar con verdad y con respeto. Catalina eligió lo tercero, y no abandonó.

  4. Petición

    Enséñame a criticar sin desertar.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Catalina de Siena,
    doctora de la Iglesia:
    ruega por el Papa y por la Iglesia,
    danos valor para hablar con verdad
    y amor para no romper nada.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.