Día 5 de 9
Quinto día — Por los que temen la tormenta
Oración de todos los días
Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita:
guárdanos del rayo y de la tormenta.Y guárdanos también
de acordarnos de Dios solo cuando truena.
Amén.Lectura del día
35 En aquel mismo día, siendo ya tarde, les dijo: Pasemos a la ribera de enfrente. 36 Y despidiendo al pueblo, estando Jesús, como estaba, en la barca, se hicieron con Él a la vela, y le iban acompañando otros varios barcos. 37 Levantóse entonces una gran tempestad de viento que arrojaba las olas en la barca, de manera que ya ésta se llenaba de agua. 38 Entretanto Él estaba durmiendo en la popa sobre un cabezal. Despiértanle, pues, y le dicen: Maestro, ¿no se te da nada que perezcamos? 39 Y Él, levantándose, amenazó al viento, y dijo a la mar: Calla, sosiégate. Y se calmó el viento: y sobrevino una grande bonanza. 40 Entonces les dijo: ¿De qué teméis? ¿Cómo no tenéis fe todavía? Y quedaron sobrecogidos de grande espanto, diciéndose unos a otros: ¿Quién es Éste a quien aun el viento y la mar prestan obediencia? Los endemoniados de Gerasa
Meditación del día 5
Hay niños y mayores a los que un trueno les quita la noche.
Los discípulos eran pescadores; sabían de tormentas. Y aun así, cuando el viento y las olas llenan la barca, entran en pánico y despiertan a Jesús: ¿no te importa que nos hundamos? Él calma el mar y luego les pregunta por qué tienen tanto miedo.
Hay personas a las que un trueno les quita la noche: niños que se meten en la cama de los padres, ancianos que reviven otras tormentas, gente que perdió algo en una inundación. A muchos les enseñaron de pequeños a rezar «santa Bárbara bendita» cuando relampagueaba, y esa oración breve les ha acompañado toda la vida.
Tener miedo no es lo mismo que no tener fe. Jesús calma primero el mar y solo después pregunta; no deja que se hundan por haberse asustado. Si alguien de tu casa se asusta con la tormenta, no te burles: siéntate a su lado. Y pide también por los que viven en casas que no aguantan, en laderas o junto a quebradas. Para ellos una tormenta no es solo ruido; es peligro real.
Petición
Calma a los que se asustan con la tormenta,
y danos casas que aguanten.
Amén.Oración final
Santa Bárbara, virgen y mártir,
guárdanos del rayo y de la tormenta,
protege a los mineros y a cuantos trabajan en peligro,
y alcánzanos una muerte cristiana.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.