Día 2 de 9

Segundo día — Por las mujeres con cáncer de mama

  1. Oración de todos los días

    Santa Águeda,
    que sufriste en tu cuerpo la violencia de un hombre poderoso:
    acompaña a las mujeres que hoy sufren en el suyo.

    A las enfermas, a las maltratadas,
    y a las que están diciendo no y tienen miedo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Corintios 4,7-10

    7 Mas este tesoro le llevamos en vasos de barro, para que se reconozca que la grandeza del poder que se ve en nosotros es de Dios, y no nuestra. 8 Nos vemos acosados de toda suerte de tribulaciones, pero no por eso perdemos el ánimo; nos hallamos en grandes apuros, mas no desesperados; 9 somos perseguidos, mas no abandonados: abatidos, mas no enteramente perdidos; 10 traemos siempre en nuestro cuerpo por todas partes la mortificación de Jesús, a fin de que la vida de Jesús se manifieste también en nuestros cuerpos.
  3. Meditación del día 2

    Es la enfermedad de la que es patrona, y afecta a una de cada ocho mujeres a lo largo de su vida.

    San Pablo habla de llevar un tesoro en vasijas de barro: frágiles, que se agrietan, que se pueden romper. Y enumera lo que le pasa sin adornarlo: apretado por todas partes, pero no aplastado; sin salida, pero no desesperado; derribado, pero no destruido. No dice que no duela. Dice que no se acaba ahí.

    Así se vive muchas veces un cáncer de mama. Hay días de quimioterapia que tumban, pelo que se cae, miedo a cada revisión, hijos a los que no se sabe qué decir. Y hay también una fuerza que aparece no se sabe de dónde, amigas que acompañan, risas en la sala de espera. Las dos cosas a la vez.

    Por eso, al decir hoy sus nombres, pide por cosas concretas: que el tratamiento funcione, que el cansancio sea llevadero, que haya alguien que las lleve al hospital, que en el trabajo no las despidan. Y si eres tú la enferma, no tienes que ser valiente todo el tiempo. Las vasijas de barro también lloran.

  4. Petición

    Santa Águeda, intercede por: (dilas por su nombre).
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Águeda, virgen y mártir,
    que no negaste tu fe ni cediste al poder:
    ruega por las mujeres enfermas,
    por las que sufren violencia
    y por las que hoy necesitan valor.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.