Día 3 de 9

Tercer día — Los niños abandonados

  1. Oración de todos los días

    San Vicente de Paúl,
    que organizaste la caridad:

    hazme útil en algo concreto,
    y quítame la caridad de sentimiento
    que no llega a hacer nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Ezequiel 16,4-7

    4 Y cuando saliste a luz, en el día de tu nacimiento no te cortaron el ombligo, ni te lavaron con agua saludable, ni usaron contigo la sal, ni fuiste envuelta en pañales. 5 Nadie te miró compasivo, ni se apiadó de ti para hacer contigo algunos de estos oficios; sino que fuiste echada sobre el suelo con desprecio de tu vida el día en que naciste. 6 Pasando Yo, empero, cerca de ti, te vi ensuciada en tu propia sangre; y te dije entonces mismo que estabas envuelta en tu sangre: Vive; vive, te dije; ¡oh tú que estás envuelta en tu sangre! 7 Como la hierba del prado, te hice crecer, y tú creciste, y te hiciste grande, y llegaste a la edad y tiempo de usar los adornos mujeriles, al tiempo de la pubertad: pero tú estabas desnuda y cubierta de ignominia.
  3. Meditación del día 3

    Recogió expósitos en París, donde los dejaban en la calle y casi ninguno sobrevivía.

    Ezequiel describe a Jerusalén como una niña abandonada el día de su nacimiento: sin lavar, sin pañales, tirada en el campo, despreciada. Y entonces Dios pasa y dice: «Vive». La imagen es dura porque la práctica era real: en muchas épocas se abandonaba a los recién nacidos no deseados.

    En el París del siglo XVII, cada año se dejaban centenares de recién nacidos en las calles, en las puertas de las iglesias o en el torno de un asilo público donde casi todos morían. Algunos se vendían. Vicente se enteró de la situación y, con las Damas de la Caridad y las Hijas de la Caridad, organizó desde 1638 una obra para recogerlos, buscarles nodrizas y criarlos. Hubo momentos en que el dinero no alcanzaba y tuvo que convencer a sus colaboradoras de no abandonar la obra.

    Hoy el abandono de niños tiene otras formas: niños de la calle, menores migrantes no acompañados, hijos de padres presos o adictos, niños en instituciones que nadie visita. Esta lectura recuerda que Dios ve a esos niños y les dice «vive». Nosotros somos sus manos para que puedan hacerlo.

  4. Petición

    Protege a los niños abandonados
    y da familias que acojan.
    Amén.

  5. Oración final

    San Vicente de Paúl,
    padre de los pobres:
    ruega por nosotros,
    enséñanos a servir con orden y respeto,
    y que no nos falte compasión eficaz.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.