Día 7 de 9

Séptimo día — El amor que cuida

  1. Oración de todos los días

    San Valentín,
    que casaste en secreto a los que se querían:

    bendice a los que se quieren y no lo tienen fácil,
    y dame yo la constancia
    que el amor necesita más que la emoción.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 10,33-37

    33 Pero un pasajero de nación samaritano llegóse adonde estaba, y viéndole, movióse a compasión. 34 Y arrimándose, vendó sus heridas, bañándolas con aceite y vino: y subiéndole en su cabalgadura, le condujo al mesón y cuidó de él. 35 Al día siguiente sacó dos denarios y dióselos al Mesonero, diciéndole: Cuídame este hombre; y todo lo que gaste de más, yo te lo abonaré a mi vuelta. 36 ¿Quién de estos tres te parece haber sido prójimo del que cayó en manos de los ladrones?. 37 Aquel, respondió el doctor, que usó con él de misericordia. Pues anda, díjole Jesús, y haz tú otro tanto. Marta y María
  3. Meditación del día 7

    Casi todo el amor real del mundo tiene forma de cuidado: comida, medicinas, paciencia.

    El samaritano no le dice al herido que lo quiere. Se acerca, le venda las heridas, le echa aceite y vino, lo sube a su propia cabalgadura, lo lleva a una posada, paga de su bolsillo y promete volver para cubrir lo que falte. Lucas describe el amor con verbos de enfermería y de contabilidad.

    La mayor parte del amor real del mundo se parece a eso: la mujer que da la medicación a su marido a las tres de la madrugada, el hijo que deja el trabajo para cuidar a su madre, el abuelo que recoge a los nietos cada día del colegio. Poco de eso sale en las postales de San Valentín. Y conviene decirlo: el cuidado está mal repartido, cae casi siempre sobre las mujeres, y muchas se agotan sin que nadie lo vea. Querer cuidando también significa repartir la carga. Hoy hazte cargo de algo que normalmente hace otra persona en tu casa, sin anunciarlo, y fíjate en cuánto pesa.

  4. Petición

    Que sepa querer cuidando
    y no solo diciéndolo.
    Amén.

  5. Oración final

    San Valentín, mártir,
    que uniste a los que se querían:
    ruega por los novios y los esposos,
    por los que están solos
    y por los que tienen que aprender a querer de nuevo.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.