Día 5 de 9

Quinto día — Los seminarios

  1. Oración de todos los días

    Santo Toribio de Mogrovejo,
    obispo caminante:

    que nuestros pastores conozcan a su gente,
    y yo no me quede en lo cómodo
    sin ir a ver al que está lejos.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Timoteo 2,1-7

    1 Tú, pues, hijo mío, cobra buen ánimo con la gracia que tenemos en Jesucristo, 2 y las cosas que de mí has oído delante de muchos testigos, confíalas a hombres fieles, que sean idóneos para enseñarlas también a otros. 3 Soporta el trabajo y la fatiga como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que se ha alistado en la milicia de Dios debe embarazarse con negocios del siglo, a fin de agradar a Aquél que le alistó. 5 Asimismo ni el que combate en la palesta, es coronado si no lidiare según las leyes. 6 El labrador para recibir los frutos es menester que trabaje primero. 7 Entiende bien lo que digo, porque Dios te dará en todo inteligencia.
  3. Meditación del día 5

    Fundó el primer seminario de América. Sabía que sin curas formados nada duraba.

    San Pablo le da a Timoteo un encargo de largo plazo: lo que has oído de mí, confíalo a personas de fiar que sean capaces de enseñar a otros. Y le pone tres ejemplos de oficios exigentes: el soldado, el atleta, el campesino. Ninguno recoge fruto sin esfuerzo y sin formación.

    El Concilio de Trento había pedido que cada diócesis tuviera su seminario, y Toribio lo cumplió en Lima a finales del siglo XVI. Sabía que con curas improvisados, sin estudios ni conocimiento de las lenguas indígenas, la evangelización no iba a durar.

    Hoy los seminarios de América Latina tienen menos seminaristas que hace unas décadas, y quienes entran llegan de familias y realidades muy distintas. Necesitan buena formación intelectual, pero también humana: saber escuchar, saber tratar a las mujeres como iguales, entender el abuso de poder y cómo evitarlo. Reza hoy por ellos y por sus formadores. Y si conoces a un seminarista, pregúntale cómo está. A veces lo que más necesitan es alguien de fuera que los trate como personas, no como futuros curas.

  4. Petición

    Por los seminaristas de nuestros países.
    Amén.

  5. Oración final

    Santo Toribio de Mogrovejo,
    pastor incansable de tu pueblo:
    ruega por nuestros obispos y sacerdotes,
    por las comunidades más lejanas
    y por los pueblos que siguen siendo explotados.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.