Día 1 de 9

Primer día — Cristiano en secreto

  1. Oración de todos los días

    San Sebastián,
    soldado y mártir:
    dame tu clase de valor, el de volver a presentarse.

    Protege a este pueblo
    y a los que arriesgan su cuerpo por deber.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 5,13-16

    13 Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se hace insípida, ¿con qué se le volverá el sabor? Para nada sirve ya, sino para ser arrojada y pisada de las gentes. 14 Vosotros sois la luz del mundo. No se puede encubrir una ciudad edificada sobre un monte: 15 ni se enciende la luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelabro, a fin de que alumbre a todos los de la casa. 16 Brille así vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Sermón del Monte: Inviolabilidad de la ley
  3. Meditación del día 1

    Vivió años su fe en un ambiente donde costaba la vida decirlo.

    Jesús dice a los suyos que son sal de la tierra y luz del mundo, y que una lámpara no se enciende para meterla debajo de un cajón. La sal no se nota a la vista, pero se nota en el sabor; la luz no se esconde, pero tampoco grita.

    Según la tradición recogida en su pasión, que es un relato antiguo con mucho de leyenda, Sebastián fue oficial de la guardia de los emperadores en Roma a fines del siglo III y era cristiano sin que sus superiores lo supieran. Lo cierto es que fue mártir en Roma y que su sepulcro en la vía Apia se veneraba ya en el siglo IV.

    No todos pueden proclamar su fe en voz alta en su ambiente de trabajo, y no siempre hace falta. Pero hay una coherencia que se nota igual: no firmar lo que es falso, no reírse del más débil, no robarle tiempo a la empresa ni a los clientes. Eso es ser sal en una oficina, un cuartel o una obra. Revisa hoy en qué te estás volviendo insípido.

  4. Petición

    Dame coherencia en el ambiente donde me toca estar.
    Amén.

  5. Oración final

    San Sebastián, mártir,
    soldado fiel de Cristo:
    protege a nuestro pueblo,
    libra de la enfermedad a nuestras casas
    y danos valor para no negar la fe.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.