Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 23 de septiembre

  1. Oración de todos los días

    Padre Pío,
    que pasaste la vida en el confesionario:

    dame valor para confesarme de verdad
    y quítame la vergüenza que me tiene lejos.
    Reza tú mientras yo me decido.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 15,17-24

    17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Ay, cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo estoy aquí pereciendo de hambre! 18 Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre mío, pequé contra el cielo, y contra ti: 19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros. 20 Con esta resolución se puso en camino para la casa de su padre. Estando todavía lejos, viole su padre, y enterneciéronsele las entrañas, y corriendo a su encuentro le echó los brazos al cuello, y le dio mil besos. 21 Díjole el hijo: Padre mío, he pecado contra el cielo, y contra ti: ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. 22 Mas el padre, por respuesta, dijo a sus criados: Presto, traed aquí luego el vestido más precioso que hay en casa, y ponédsele, ponedle un anillo en el dedo, ycalzadle las sandalias: 23 y traed un ternero cebado, matadlo, y comamos, y celebremos un banquete: 24 pues que este hijo mío estaba muerto, y ha resucitado: habíase perdido, y ha sido hallado. Y con eso, dieron principio al banquete.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su fiesta. Lo mejor que se puede hacer para cerrar esta novena es ir a confesarse.

    El hijo pródigo prepara un discurso para su padre: «pequé contra el cielo y contra ti; trátame como a uno de tus jornaleros». Lo ensaya por el camino. Pero cuando llega, el padre lo ve de lejos, corre, lo abraza y no le deja terminar la frase. Manda traer el mejor vestido, el anillo y las sandalias, y organiza un banquete.

    El padre Pío pasó medio siglo siendo testigo de esa escena: gente que llegaba a su confesionario con la lista preparada, temiendo el juicio, y salía con un peso menos. Murió el 23 de septiembre de 1968, fue canonizado en 2002, y por eso su fiesta se celebra ese día.

    Mañana es su fiesta. La mejor manera de cerrar esta novena no es una oración más, sino ir a confesarte. Mira los horarios de tu parroquia o de alguna iglesia cercana donde confiesen a menudo. Si tienes miedo, lleva por escrito lo que quieres decir. Si hace mucho que no vas, díselo al sacerdote al empezar; te ayudará. Y cuando salgas, celebra algo, aunque sea con un café. El padre de la parábola también lo hizo.

  4. Petición

    Padre Pío, gracias por estos nueve días.
    Acompáñame al confesionario.
    Amén.

  5. Oración final

    San Pío de Pietrelcina,
    sacerdote del confesionario y consuelo de los enfermos:
    intercede por nosotros,
    alcánzanos un corazón arrepentido
    y la paz de los perdonados.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.