Día 4 de 9

Cuarto día — El perejil y la moneda

  1. Oración de todos los días

    San Pancracio,
    que a los catorce años no te echaste atrás:
    dame esa clase de firmeza.

    Te pido salud y trabajo para esta casa,
    y fe que no dependa de una maceta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 8,18-22

    18 Habiendo visto, pues, Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí esa potestad, para que cualquiera a quien imponga yo las manos, reciba el Espíritu Santo. Mas Pedro le respondió: 20 Perezca tu dinero contigo; pues has juzgado que se alcanzaba por dinero el don de Dios. 21 No puedes tú tener parte, ni cabida en este ministerio: porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios. 22 Por lo tanto, haz penitencia de esta perversidad tuya: y ruega de tal suerte a Dios que te sea perdonado ese desvarío de tu corazón.
  3. Meditación del día 4

    Esa costumbre es folclore, no doctrina. Poner perejil no obliga a Dios a nada, y no hace falta para rezarle.

    Simón el mago vio que los apóstoles imponían las manos y la gente recibía el Espíritu Santo, y les ofreció dinero para tener ese mismo poder. Pedro le respondió con dureza: que tu dinero perezca contigo, porque has creído que el don de Dios se compra. De ahí viene la palabra simonía.

    La moneda y la ramita de perejil junto a la imagen de san Pancracio son una costumbre reciente, sin relación con su vida. Para mucha gente es solo un detalle de cariño, y no hay que burlarse de ella. El problema aparece cuando se piensa que, si falta el perejil o la moneda, el santo no ayuda, o que hay que cambiarlos en ciertos días para que funcione. Eso ya no es fe, es una manera de intentar controlar a Dios con un objeto, y es exactamente lo que Pedro le reprochó a Simón. Si quitas el perejil, la oración vale lo mismo. Si lo dejas, que sea un adorno y nada más.

  4. Petición

    Límpiame la fe de supersticiones,
    sin que me vuelva despectivo con la gente sencilla.
    Amén.

  5. Oración final

    San Pancracio, mártir,
    que diste la vida siendo casi un niño:
    ruega por nosotros,
    danos salud y trabajo
    y firmeza para no negar nunca a Cristo.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.