Día 7 de 9

Séptimo día — Por los que pasan apuros de dinero

  1. Oración de todos los días

    San Nicolás,
    obispo que dabas sin que se supiera:

    enséñame a ayudar en secreto,
    y a cuidar de los niños y de los que están en peligro.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Reyes 4,1-7

    1 Vino a clamar a Eliseo la mujer de uno de los profetas, diciendo: Mi marido, siervo tuyo, ha muerto; y bien sabes que tu siervo era temeroso de Dios. Pero ahora viene su acreedor para llevarse mis dos hijos y hacerlos esclavos suyos. 2 Díjole Eliseo: ¿Qué quieres que yo haga por ti? Dime: ¿qué tienes en tu casa? Ella respondió: No tiene tu esclava otra cosa en su casa sino un poco de aceite para ungirme. 3 A la cual dijo: Anda y pide prestadas a todos tus vecinos vasijas vacías en abundancia; 4 entra después en tu casa, y cierra la puerta, en estando dentro tú y tus hijos; y echa de aquel aceite en todas estas vasijas, y cuando estuvieren llenas las pondrás aparte. 5 Fuese, pues, la mujer, y cerróse en casa con sus hijos; presentábanle éstos las vasijas, y ella las llenaba. 6 Llenas ya las vasijas, dijo a uno de los hijos: Tráeme todavía otra vasija; y respondió él: No tengo más. Entonces cesó de multiplicarse el aceite. 7 Fue luego ella, y se lo contó todo al varón de Dios, el cual dijo: Anda, vende el aceite y paga a tu acreedor; y de lo restante sustentaos tú y tus hijos. 2 REYES Alcanza un hijo a la sunamita
  3. Meditación del día 7

    Su milagro fue muy concreto: pagar lo que hacía falta.

    Una viuda acude al profeta Eliseo desesperada: su marido murió debiendo dinero y el acreedor viene a llevarse a sus dos hijos como esclavos. Eliseo le pregunta qué tiene en casa. Solo un poco de aceite. Le manda pedir vasijas a los vecinos y llenarlas; el aceite no se acaba hasta que se acaban las vasijas. Lo vende, paga la deuda y vive con lo que sobra.

    La ayuda de San Nicolás, según la tradición, también fue muy concreta: dinero para pagar lo que hacía falta. Y en el relato de Eliseo hay un detalle que no conviene pasar por alto: los vecinos prestan las vasijas. Sin ellos, el milagro no tiene dónde caer.

    Las deudas ahogan a muchas familias: el préstamo gota a gota, la tarjeta que nunca baja, el crédito para pagar otro crédito. Da vergüenza y se oculta, y eso lo agrava. Si estás así, busca asesoría antes de que crezca; hay entidades y parroquias que ayudan a renegociar. Si conoces a alguien así, a lo mejor tú eres la vasija prestada que hace falta.

  4. Petición

    Ayuda a los que están ahogados de deudas
    y ponles alguien que les tienda la mano.
    Amén.

  5. Oración final

    San Nicolás, obispo,
    protector de los niños y de los pobres:
    ruega por nosotros,
    enséñanos a dar sin buscar aplauso
    y cuida a los que hoy están en peligro.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.