Día 2 de 9

Segundo día — Un nombre y una familia

  1. Oración de todos los días

    San Maximiliano Kolbe,
    que diste un paso al frente:

    dame ese paso pequeño que me toca dar hoy,
    y quítame el cálculo
    de mirar primero lo que me cuesta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Isaías 43,1-4

    1 Y ahora, he aquí lo que dice el Señor, creador tuyo, ¡oh Jacob!; el que te formó, ¡oh Israel!: No temas; pues yo te redimí, y te llamé por tu nombre: tú eres mío. 2 Cuando pasares por medio de las aguas, estaré Yo contigo, y no te anegarán sus corrientes: cuando anduvieres por medio del fuego, no te quemarás, ni la llama tendrá ardor para ti; 3 porque Yo soy el Señor Dios tuyo, el santo de Israel, tu Salvador; Yo di por tu rescate el Egipto, la Etiopía y a Sabá. 4 Después que te hiciste estimable y glorioso a mis ojos, yo te he amado, y entregaré por ti hombres, y duré pueblos por tu salvación.
  3. Meditación del día 2

    Se ofreció por un hombre concreto: Franciszek Gajowniczek, que tenía mujer e hijos.

    «Te llamé por tu nombre: tú eres mío.» Dios habla a su pueblo en el destierro y le dice que, cuando pase por las aguas o por el fuego, estará con él. Y añade una frase sorprendente: entregaré hombres por ti, porque te has hecho estimable a mis ojos. El amor de Dios no es general: tiene nombre propio.

    Kolbe no murió por la humanidad en abstracto. Murió por un hombre concreto, Franciszek Gajowniczek, sargento del ejército polaco, que gritó al ser elegido que tenía mujer e hijos. Gajowniczek sobrevivió al campo y vivió hasta 1995; estuvo en Roma en 1982, cuando Juan Pablo II canonizó a Kolbe. Sus dos hijos, en cambio, murieron durante la guerra. Es fácil amar las causas: los pobres, los refugiados, los enfermos. Es más difícil amar al que tiene nombre y apellido, que es pesado, que no da las gracias, que no encaja en la foto. Hoy piensa en una persona concreta por la que puedes hacer algo, y hazlo.

  4. Petición

    Que mi caridad tenga nombres,
    no solo causas.
    Amén.

  5. Oración final

    San Maximiliano María Kolbe,
    mártir de la caridad:
    ruega por nosotros,
    por los presos y los esclavizados,
    y danos valor para ponernos en el lugar de otro.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.