Día 4 de 9
Cuarto día — Contra el racismo
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Oración de todos los días
San Martín de Porres,
que barrías y curabas sin preguntar de quién se trataba:quítame de encima la costumbre de clasificar a la gente,
y hazme útil en lo que nadie quiere hacer.
Amén.Lectura del día
Hechos de los Apóstoles 10,28-35
28 y les dijo: No ignoráis qué cosa tan abominable sea para un judío el trabar amistad o familiarizarse con un extranjero: pero Dios me ha enseñado a no tener a ningún hombre por impuro o manchado. 29 Por lo cual, luego que he sido llamado, he venido sin dificultad. Ahora os pregunto: ¿por qué motivo me habéis llamado? 30 A lo que respondió Cornelio: Cuatro días hace hoy que yo estaba orando en mi casa a la hora de nona, cuando he aquí que se me puso delante un personaje vestido de blanco, y me dijo: 31 Cornelio, tu oración ha sido oída, y se han tenido presentes tus limosnas en la presencia de Dios. 32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón, por sobrenombre Pedro: el cual está hospedado en casa de Simón, el curtidor, cerca del mar. 33 Al punto, pues, envié por ti; y tú me has hecho la gracia de venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en tu presencia, para escuchar cuanto el Señor te haya mandado decirnos. 34 Entonces Pedro, dando principio a su discurso, habló de esta manera: Verdaderamente acabé de conocer que Dios no hace acepción de personas: 35 sino que en cualquiera nación, el que le teme, y obra bien, merece su agrado.
Meditación del día 4
Lo llamaban «el perro mulato» y él lo repetía sin resentimiento. Que no se use eso para excusar el racismo de nadie.
Pedro entra en la casa de Cornelio, un oficial romano, y empieza reconociendo lo que para él había sido una certeza toda la vida: un judío no se junta con extranjeros. Pero Dios le enseñó que no debía llamar impuro a nadie. Y concluye: ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas.
A Martín lo insultaban con frases que hoy nos avergüenzan, y él respondía sin rencor. Esa serenidad es admirable, pero no se puede usar al revés: no le quita gravedad al insulto ni absuelve a quien lo dijo. El racismo en nuestros países no es cosa del pasado colonial. Está en los chistes, en los anuncios de empleo que piden «buena presencia», en los vigilantes que siguen a unos clientes y a otros no, en cómo se habla de los indígenas, de los afro o de los migrantes.
Pedro tuvo que cambiar algo que le habían enseñado desde niño. A todos nos toca hacer ese trabajo. Hoy revisa tus propias palabras: los apodos, las bromas, las generalizaciones sobre «esa gente». Y si en tu mesa o en tu grupo alguien hace un comentario racista, no te rías por compromiso.
Petición
Quita el racismo de nuestro país y de mis palabras.
Amén.Oración final
San Martín de Porres,
hermano de los pobres y enfermero de los despreciados:
ruega por nosotros,
cura a nuestros enfermos
y hazme capaz de servir sin mirar a quién.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.