Día 6 de 9

Sexto día — Los pobres

  1. Oración de todos los días

    San Lucas, médico y evangelista:

    bendice a los que curan y a los que cuentan.
    Dame tu mirada:
    la que se fija en el herido del camino
    y en la mujer que nadie nombra.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 6,20-26

    20 Entonces, levantando los ojos hacia sus discípulos, decía: El sermón del Monte: Bienaventuranzas. Amenazas Bienaventurados los pobres: porque vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre: porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis: porque reiréis. 22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y os separen de sus sinagogas, y os afrenten, y abominen de vuestro nombre como maldito, en odio del Hijo del hombre. 23 Alegraos en aquel día y saltad de gozo: porque os está reservada en el cielo una grande recompensa: tal era el trato que daban sus padres a los profetas. 24 Mas ¡ay de vosotros los ricos!: porque ya tenéis vuestro consuelo en este mundo. 25 ¡Ay de vosotros los que andáis hartos!: porque sufriréis hambre, i Ay de vosotros los que ahora reís!: porque día vendrá en que os lamentaréis y lloraréis. 26 ¡Ay de vosotros cuando los hombres mundanos os aplaudieren!: que así lo hacían sus padres con los falsos profetas. El sermón del Monte: Amor a los enemigos
  3. Meditación del día 6

    En su evangelio los pobres son bienaventurados sin adjetivos, y los ricos reciben avisos.

    Mateo dice bienaventurados los pobres de espíritu. Lucas dice, simplemente, bienaventurados los pobres. Y añade algo que Mateo no tiene: ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo; ay de los que estáis saciados ahora, porque tendréis hambre. Es uno de los textos más incómodos de los evangelios, y por eso es fácil suavizarlo.

    Lucas vuelve sobre el dinero una y otra vez: el rico que construye graneros, el rico y Lázaro, Zaqueo que devuelve lo robado, la viuda que da todo lo que tiene. No condena tener cosas, pero desconfía de lo que hacen con el corazón y le preocupa mucho quién se queda fuera.

    No conviertas este evangelio en algo puramente espiritual. Pregúntate en serio: ¿qué hago con lo que me sobra? ¿Pago bien a quien trabaja para mí? ¿Me molesta que la Iglesia hable de justicia social? Si estas palabras te inquietan, es buena señal: significa que todavía tienen algo que decirte.

  4. Petición

    Que no suavice lo que el Evangelio dice del dinero.
    Amén.

  5. Oración final

    San Lucas, médico y evangelista,
    que contaste la misericordia de Dios:
    ruega por los médicos y los enfermos,
    por los que comunican
    y por los que necesitan volver a casa.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.