Día 4 de 9

Cuarto día — El hijo pródigo

  1. Oración de todos los días

    San Lucas, médico y evangelista:

    bendice a los que curan y a los que cuentan.
    Dame tu mirada:
    la que se fija en el herido del camino
    y en la mujer que nadie nombra.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 15,14-20

    14 Después que lo gastó todo, sobrevino una grande hambre en aquel país, y comenzó a padecer necesidad. 15 De resultas púsose a servir a un morador de aquella tierra, el cual le envió a su granja a guardar cerdos. 16 Allí deseaba con ansia henchir su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, y nadie se las daba. 17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Ay, cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo estoy aquí pereciendo de hambre! 18 Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre mío, pequé contra el cielo, y contra ti: 19 ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros. 20 Con esta resolución se puso en camino para la casa de su padre. Estando todavía lejos, viole su padre, y enterneciéronsele las entrañas, y corriendo a su encuentro le echó los brazos al cuello, y le dio mil besos.
  3. Meditación del día 4

    También es suya. Es la mejor noticia que se ha contado sobre volver a casa.

    El hijo menor ya lo ha gastado todo. Trabaja cuidando cerdos, que para un judío era lo más bajo, y envidia la comida de los animales. Entonces, dice el texto, entró en sí mismo. Prepara un discurso, se levanta y se pone en camino. Lo más difícil no fue el viaje de vuelta: fue reconocer que tenía que volver.

    Hay mucha gente que querría volver y no se atreve. El hijo que se fue de casa enfadado y ahora tiene vergüenza. El exalcohólico que recayó y no se presenta en el grupo. El que dejó la Iglesia hace veinte años y piensa que ya no tiene sitio. La vergüenza es más fuerte que la nostalgia, y cada mes que pasa la puerta parece más pesada.

    Si eres tú, recuerda que el padre del relato no esperó a que terminaran las disculpas. Si conoces a alguien así, ponle las cosas fáciles: un mensaje, una invitación sin reproches, una puerta entreabierta. Muchos no vuelven porque nadie les dijo que podían.

  4. Petición

    Por los que tienen que volver a casa
    y no se atreven.
    Amén.

  5. Oración final

    San Lucas, médico y evangelista,
    que contaste la misericordia de Dios:
    ruega por los médicos y los enfermos,
    por los que comunican
    y por los que necesitan volver a casa.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.