Día 1 de 9

Primer día — El médico querido

  1. Oración de todos los días

    San Lucas, médico y evangelista:

    bendice a los que curan y a los que cuentan.
    Dame tu mirada:
    la que se fija en el herido del camino
    y en la mujer que nadie nombra.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Eclesiástico 38,1-8

    1 Honra al médico, porque le necesitas pues el Altísimo es el que le ha hecho para tu bien. 2 Porque de Dios viene toda medicina; y será remunerada por el rey. 3 Al médico lo elevará su ciencia a los honores; y será celebrado ante los magnates. 4 El Altísimo es quien crió de la tierra los medicamentos, y el hombre prudente no los desechará. 5 ¿No endulzó un palo las aguas amargas?. 6 La virtud de los medicamentos pertenece al conocimiento de los hombres; y el Señor se la ha descubierto, para que le glorifiquen por sus maravillas. 7 Con ellos cura y mitiga los dolores, y el boticario hace electuarios o composiciones suaves, y forma ungüentos saludables, y no tendrán fin sus operaciones. 8 Porque la bendición de Dios está extendida sobre toda la tierra.
  3. Meditación del día 1

    Su oficio era curar. La fe no le pidió abandonarlo, sino ejercerlo mejor.

    El libro del Eclesiástico, escrito unos dos siglos antes de Cristo, pide honrar al médico porque también él viene de Dios, y dice que el Señor hizo brotar de la tierra los remedios y que el sensato no los desprecia. En una época en que muchos pensaban que la enfermedad era solo castigo, este texto pone la ciencia y la fe del mismo lado.

    Lucas era médico, según escribe Pablo en la carta a los Colosenses, y lo llama querido. Acompañó a Pablo en algunos de sus viajes, y se puede imaginar que más de una vez curó sus heridas después de una paliza o de un naufragio. No dejó su oficio para seguir a Cristo: lo puso a su servicio.

    Quien tiene un médico, una enfermera o un técnico de laboratorio en la familia sabe lo que pesan sus turnos, las guardias de treinta horas, las decisiones difíciles, las agresiones de pacientes angustiados. Hoy reza por ellos con nombre y apellido. Y desconfía de quien te dice que dejes un tratamiento porque basta con rezar: eso no es fe, es imprudencia.

  4. Petición

    Bendice a los médicos y enfermeras de mi familia.
    Amén.

  5. Oración final

    San Lucas, médico y evangelista,
    que contaste la misericordia de Dios:
    ruega por los médicos y los enfermos,
    por los que comunican
    y por los que necesitan volver a casa.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.