Día 8 de 9

Octavo día — Agradecer antes

  1. Oración de todos los días

    Glorioso apóstol san Judas Tadeo,
    siervo fiel y amigo de Jesús:
    te pongo por intercesor en esta causa mía,
    que a nadie más sé pedírsela.

    Alcánzame de Dios lo que necesito,
    si es para bien de mi alma;
    y si no lo es, alcánzame conformidad y salida.

    No me dejes solo con esto.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 11,38-42

    38 Finalmente, prorrumpiendo Jesús en nuevos sollozos, que le salían del corazón, vino al sepulcro, que era una gruta cerrada con una gran piedra. 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, hermana del difunto, le respondió: Señor, mira que ya hiede, pues hace cuatro días que está ahí. 40 Díjole Jesús: ¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios? 41 Quitaron, pues, la piedra: y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: ¡Oh Padre!, gracias te doy porque me has oído: 42 bien es verdad que Yo ya sabía que siempre me oyes: mas lo he dicho por razón de este pueblo que está alrededor de Mí, con el fin de que crean que Tú eres el que me has enviado.
  3. Meditación del día 8

    Mañana se cierra la novena. Hoy toca dar gracias por lo que ya hay: que se sigue en pie, que hay gente al lado, que no ha faltado del todo la comida.

    Se agradece antes de recibir; eso es confianza y no cálculo.

    Lázaro lleva cuatro días en el sepulcro. Marta, práctica como siempre, avisa que ya huele. Todo indica que llegaron tarde. Y justo ahí, delante de la piedra todavía sin quitar, Jesús levanta los ojos y dice: Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Da las gracias antes de que pase nada.

    Eso es lo que pide el octavo día. No se trata de fingir alegría ni de negociar con Dios dándole las gracias por adelantado a ver si así cumple. Se trata de mirar lo que ya tienes con los ojos limpios del miedo: la hermana que te acompañó al hospital, el compañero que te cubrió el turno, la olla que no se ha quedado vacía, la cabeza que todavía te funciona para buscar salidas.

    Haz la lista, aunque sea mentalmente, y dila en voz alta. Notarás que es más larga de lo que creías. El miedo achica la memoria y solo deja ver lo que falta. Agradecer la ensancha otra vez, y desde ahí se reza de otra manera: como hijo, no como mendigo desesperado.

  4. Petición

    Gracias, Señor, por lo que me queda,
    que es más de lo que veo cuando estoy asustado.
    San Judas, gracias por estos nueve días de compañía.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor Jesús, que llamaste apóstol a Judas Tadeo
    y por su medio sigues atendiendo a los tuyos:
    escucha lo que te he pedido estos nueve días.

    Hágase tu voluntad, y no la mía.
    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.