Día 4 de 9
Cuarto día — La fe en lo que no se ve
Oración de todos los días
Glorioso apóstol san Judas Tadeo,
siervo fiel y amigo de Jesús:
te pongo por intercesor en esta causa mía,
que a nadie más sé pedírsela.Alcánzame de Dios lo que necesito,
si es para bien de mi alma;
y si no lo es, alcánzame conformidad y salida.No me dejes solo con esto.
Amén.Lectura del día
1 Propúsoles también esta parábola para ver que conviene orar perseverantemente y no desfallecer, 2 diciendo: En cierta ciudad había un juez que ni tenía temor de Dios, ni respeto a hombre alguno. 3 Vivía en la misma ciudad una viuda, la cual solía ir a él, diciendo: Hazme justicia de mi contrario. 4 Mas el juez en mucho tiempo no quiso hacérsela. Pero después dijo para consigo: Aunque yo no temo a Dios ni respeto a hombre alguno: 5 con todo, para que me deje en paz esta viuda, le haré justicia, a fin de que no venga de continuo a romperme la cabeza. 6 Ved, añadió el Señor, lo que dijo ese juez inicuo: 7 Y ¿dejará Dios de hacer justicia a sus escogidos que claman a Él día y noche, y sufrirá que se les oprima? 8 Os aseguro que no tardará en vengarlos. Pero cuando viniere el Hijo del hombre, ¿os parece que hallará fe sobre la tierra? El fariseo y el publicano
Meditación del día 4
A mitad de la novena no ha pasado nada. Es el día en que se abandona, y justo por eso es el que cuenta.
Seguir rezando cuando no se ve señal es la única parte de esto que depende de mí.
Jesús cuenta esta parábola, dice Lucas, para que no desfallezcamos. Una viuda sin abogado ni padrino frente a un juez al que le da igual Dios y le dan igual las personas. Lo único que tiene es la constancia: vuelve, y vuelve, y vuelve. El juez cede por puro cansancio.
La comparación es casi un chiste: si hasta un juez corrupto termina haciendo justicia, ¿qué no hará Dios? Pero el final no es cómodo. Jesús pregunta si encontrará fe en la tierra cuando vuelva. La pregunta no va dirigida al juez, sino a nosotros, los que dejamos de insistir al cuarto día porque no pasó nada.
Hoy es ese día gris. No hay señal, la emoción del principio se gastó y la causa sigue igual. Precisamente aquí se separa la fe del entusiasmo. No tienes que sentir nada especial para rezar esta tarde; basta con volver, como la viuda, a la misma puerta, con la misma petición, aunque te dé un poco de vergüenza repetirla. Persistir no es terquedad cuando lo que pides es justo.
Petición
Señor, aumenta mi fe.
San Judas, sostenme estos días de en medio,
los que no tienen emoción ninguna.
Amén.Oración final
Señor Jesús, que llamaste apóstol a Judas Tadeo
y por su medio sigues atendiendo a los tuyos:
escucha lo que te he pedido estos nueve días.Hágase tu voluntad, y no la mía.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.