Día 1 de 9
Primer día — No tengáis miedo
Oración de todos los días
San Juan Pablo II,
que dijiste «no tengáis miedo»:quítame el miedo que me paraliza,
dame amor por los jóvenes de mi casa
y fuerza para envejecer sin amargura.
Amén.Lectura del día
26 Pero por eso no les tengáis miedo. Porque nada está encubierto, que no se haya de descubrir; ni oculto, que no se haya de saber. 27 Lo que os digo de noche, decidlo a la luz del día: y lo que os digo al oído, predicadlo desde los terrados. 28 Nada temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma: temed antes al que pueda arrojar alma y cuerpo en el infierno. 29 ¿No se venden dos pájaros por un as: y, no obstante, ni uno de ellos caerá en tierra sin que lo disponga vuestro Padre? 30 Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 No tenéis, pues, que temer: valéis vosotros más que muchos pájaros.
Meditación del día 1
Fue lo primero que dijo como papa, en un país que aún vivía bajo la bota soviética.
Jesús envía a sus discípulos sabiendo que los van a perseguir, y les repite tres veces que no tengan miedo. No les promete que no les pasará nada; les recuerda que hasta los pelos de su cabeza están contados y que valen más que muchos pájaros.
El 22 de octubre de 1978, en la misa de inicio de su pontificado, Juan Pablo II gritó: «¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!». Venía de Polonia, un país gobernado por un régimen comunista bajo control soviético, donde ir a misa podía costar el puesto de trabajo o la universidad. Aquella frase no era un lema publicitario: la decía alguien que había vivido bajo dos dictaduras.
Tus miedos quizá sean menos históricos, pero paralizan igual. Miedo a denunciar al jefe que acosa, a dejar una relación que te hace daño, a decir en casa que no estás de acuerdo, a empezar algo a tu edad. El Evangelio no dice que esos miedos sean tontos. Dice que no tienen la última palabra. Hoy nombra uno solo, el que más te frena, y pide valor para dar el primer paso.
Petición
Quítame el miedo que me impide hacer lo que debo.
Amén.Oración final
San Juan Pablo II,
que no tuviste miedo y nos enseñaste a no tenerlo:
ruega por la familia, por los jóvenes
y por los que envejecen y enferman.Totus tuus: todo tuyo, María.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.