Día 5 de 9

Quinto día — Por los sin techo

  1. Oración de todos los días

    San Juan de Dios,
    que pasaste por el manicomio y fundaste hospitales:

    cuida a los enfermos de la mente,
    a los que duermen en la calle
    y a los que nadie sabe dónde meter.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Isaías 58,6-9

    6 ¿Acaso el ayuno que Yo estimo no es más bien el que deshagas los injustos contratos, que canceles las obligaciones usuarias que oprimen, que dejes en libertad a los que han quebrado, y quites todo gravamen? 7 ¿Que partas tu pan con el hambriento, y que a los pobres, y a los que no tienen hogar los acojas en tu casa, y vistas al que veas desnudo, y no desprecies tu propia carne o a tu prójimo? 8 Si esto haces amanecerá tu luz como la aurora, y llegará presto tu curación; y delante de ti irá siempre tu justicia, y la gloria del Señor te acogerá en su seno. 9 Invocarás entonces al Señor, y te oirá benigno; clamarás, y Él te dirá: Aquí estoy. Si arrojares lejos de ti la cadena, y cesares de extender maliciosamente el dedo, y de charlar neciamente;
  3. Meditación del día 5

    Su casa era también albergue. Sigue siendo la necesidad más visible de cualquier ciudad.

    Isaías dice qué ayuno quiere Dios: no caras tristes ni ropa de luto, sino partir el pan con el hambriento y meter en casa a los pobres sin techo. Y promete que entonces la luz brillará como la aurora. La religión verdadera tiene una medida práctica: qué haces con el que no tiene dónde dormir.

    La casa de Juan de Dios en Granada no era solo hospital. Acogía también a vagabundos, a peregrinos, a mujeres que vivían en la calle, a huérfanos. No pedía a nadie que demostrara que merecía ayuda. Le bastaba con ver que la necesitaba.

    En cualquier ciudad grande de América Latina o de España hay hoy miles de personas que duermen en la calle. Algunas son migrantes recién llegados, otras perdieron el trabajo, otras tienen una adicción o una enfermedad mental. Casi todas son invisibles para los que pasan. Esta noche hará frío o lloverá en algún lugar. Averigua qué albergue hay en tu ciudad y qué necesita: mantas, voluntarios, dinero. Y la próxima vez que pases junto a alguien tirado en una acera, al menos míralo a la cara.

  4. Petición

    Que haya camas esta noche
    para los que no tienen dónde dormir.
    Amén.

  5. Oración final

    San Juan de Dios,
    padre de los enfermos y de los pobres:
    ruega por los enfermos de la mente,
    por los que no tienen casa
    y por quienes los atienden.
    Haced bien, hermanos.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.