Día 8 de 9

Octavo día — El mártir, no el héroe

  1. Oración de todos los días

    San Jorge,
    que te pusiste delante del dragón
    cuando todo el pueblo miraba desde lejos:

    dame valor para lo que me toca enfrentar,
    y cabeza para no confundir
    el dragón de verdad con mis manías.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Apocalipsis 12,7-11

    7 Entretanto, se trabó una batalla grande en el cielo: Miguel y sus ángeles peleaban contra el dragón, y el dragón, con sus ángeles, lidiaba contra él, 8 pero éstos fueron los más débiles, y después no quedó ya para ellos lugar ninguno en el cielo. 9 Así fue abatido aquel dragón descomunal, aquella antigua serpiente, que se llama diablo, y Satanás, que anda engañando al orbe universo; y fue lanzado a la tierra, y sus ángeles con él. 10 Entonces oí una voz sonora en el cielo que decía: He aquí el tiempo de salvación, del poder, y del reino de nuestro Dios, y del poder de su Cristo, porque ha sido ya precipitado el acusador de nuestros hermanos, que los acusaba día y noche ante la presencia de nuestro Dios. 11 Y ellos le vencieron por los méritos de la sangre del Cordero, y en virtud de la palabra de la fe que han confesado, y por la cual desamaron sus vidas hasta perderlas por obedecer a Dios.
  3. Meditación del día 8

    Al final murió ejecutado, no venciendo. La victoria cristiana no siempre se parece a una victoria.

    El Apocalipsis describe una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles contra el dragón, la antigua serpiente, que es derrotado y arrojado. Pero el texto dice cómo vencieron los creyentes en la tierra: por la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio, y porque no amaron tanto su vida como para temer la muerte.

    Aquí está la clave de san Jorge. La historia de verdad no es la del caballero que mata al dragón; es la de un soldado ejecutado por no renegar de su fe, según la tradición en Lida, en Palestina, a comienzos del siglo IV. Lo que lo hizo santo no fue ganar, sino no rendirse. La victoria cristiana se parece mucho a una derrota: un Cordero degollado. En tu vida también habrá ocasiones en que lo honrado sea perder: perder un ascenso por no mentir, perder un cliente por no aceptar un soborno, perder una discusión por no humillar al otro. Eso no es fracaso. Es vencer a la manera del Cordero.

  4. Petición

    Enséñame a perder bien
    cuando perder es lo honrado.
    Amén.

  5. Oración final

    San Jorge, mártir y soldado,
    que no huiste del peligro:
    ruega por nosotros,
    danos valor en la lucha que nos toca
    y fidelidad hasta el final.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.