Día 1 de 9

Primer día — Jornalero

  1. Oración de todos los días

    San Isidro labrador,
    jornalero de Dios:

    pide por los que trabajan la tierra,
    por la lluvia a tiempo
    y por el precio justo de lo que producen.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Levítico 19,9-13

    9 Cuando segares las mieses de tu campo, no cortarás el fruto de la tierra hasta el suelo ni respigarás lo que queda. 10 Ni tampoco en tu viña rebuscarás los racimos y granos de uvas caídos, sino que dejarás a los pobres forasteros que los recojan. Yo el Señor Dios vuestro. 11 No hurtaréis. No mentiréis. Ninguno engañará a su prójimo. 12 No jurarás en falso por mi nombre, ni profanarás el nombre de tu Dios. Yo el Señor. 13 No harás agravio a tu prójimo, ni le oprimirás con violencia. No retendrás el jornal de tu jornalero hasta la mañana.
  3. Meditación del día 1

    Trabajaba tierra que no era suya, por un jornal. La mayoría del campo del mundo sigue así.

    La ley del Levítico manda no segar hasta el último rincón del campo ni rebuscar las uvas caídas, para que el pobre y el forastero puedan recoger algo. Y termina con una norma laboral: no retendrás hasta la mañana el salario del jornalero.

    Isidro nació en Madrid a fines del siglo XI, cuando Madrid era un pueblo, y murió hacia 1172. Según la tradición, trabajó como jornalero para un propietario llamado Juan de Vargas. No tuvo tierras, ni estudios, ni cargos en la Iglesia. Fue canonizado en 1622 junto con Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Felipe Neri: un labrador entre los grandes.

    Hoy la mayor parte del trabajo del campo la siguen haciendo jornaleros: temporeros en la fresa de Huelva, cortadores de caña en el Valle del Cauca, recolectores de café, inmigrantes en los invernaderos de Almería. Muchos duermen en barracas sin agua. Cuando le reces a san Isidro, reza por ellos, y no aceptes como normal que quien te da de comer viva así.

  4. Petición

    Por los jornaleros:
    contrato, sombra, agua y sueldo justo.
    Amén.

  5. Oración final

    San Isidro labrador,
    que trabajaste la tierra y no dejaste de rezar:
    bendice nuestros campos,
    danos lluvia a tiempo
    y pan en nuestra mesa.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.