Día 8 de 9

Octavo día — Las llagas

  1. Oración de todos los días

    San Francisco de Asís,
    que te quedaste sin nada y fuiste libre:

    quítame lo que me sobra,
    dame paz con quien no me la da,
    y hazme hermano de la gente y de lo creado.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Gálatas 6,14-18

    14 A mí líbreme Dios de gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. 15 Pues respecto de Jesucristo ni la circuncisión, ni la incircuncisión valen nada, sino que lo que vale es el ser una nueva criatura. 16 Y sobre todos cuantos siguieren esta norma, venga paz, y misericordia, como sobre el verdadero Israel, pueblo de Dios. 17 Por lo demás, nadie me moleste en adelante sobre la circuncisión, porque yo traigo impresas en mi cuerpo las señales del Señor Jesús. 18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea, hermanos míos, con vuestro espíritu. Amén.
  3. Meditación del día 8

    Al final de su vida llevaba en el cuerpo las heridas de Cristo, y estaba casi ciego.

    San Pablo cierra la carta a los Gálatas con una frase que la tradición franciscana ha leído con especial cariño: llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. Pablo hablaba de las cicatrices de los azotes y las piedras que recibió por predicar.

    Francisco las llevó de otro modo. En 1224, en el monte Alverna, recibió los estigmas, las heridas de Cristo en manos, pies y costado. Sus compañeros dieron testimonio de ellos. Para entonces estaba muy enfermo, con dolores de estómago y una afección en los ojos que lo dejó casi ciego. Así compuso su cántico más alegre. Murió dos años después, en 1226, pidiendo que lo pusieran desnudo sobre la tierra.

    Envejecer y enfermar asusta porque nos quita lo que creíamos ser: fuerza, autonomía, utilidad. La petición pide no perder el canto en ese proceso. No se trata de fingir alegría ni de negar el dolor. Se trata de que la enfermedad no se lo trague todo. Hay ancianos que, en una cama, siguen siendo luz para los que los visitan. Pídelo para ti y para los tuyos.

  4. Petición

    Que sepa envejecer y enfermar
    sin dejar de cantar.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor, hazme un instrumento de tu paz:
    donde haya odio, que yo lleve el amor;
    donde haya ofensa, que yo lleve el perdón.

    San Francisco de Asís, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.