Día 1 de 9
Primer día — Devolver la ropa
Oración de todos los días
San Francisco de Asís,
que te quedaste sin nada y fuiste libre:quítame lo que me sobra,
dame paz con quien no me la da,
y hazme hermano de la gente y de lo creado.
Amén.Lectura del día
17 Así que salió para ponerse en camino, vino corriendo uno, y arrodillado a sus pies, SAN MARCOS le preguntó: ¡Oh buen Maestro!, ¿qué debo yo hacer para conseguir la vida eterna? 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos que conducen a la vida: No cometer adulterio, no matar, no hurtar, no decir falso testimonio, no hacer mal a nadie, honrar padre y madre. 20 A esto respondió él, y le dijo: Maestro, todas esas cosas las he observado desde mi mocedad. 21 Y Jesús, mirándole de hito en hito, mostró quedar prendado de él, y le dijo: Una cosa te falta aún; anda, vende cuanto tienes, y dalo a los pobres, que así tendrás un tesoro en el cielo: y ven luego y sigúeme. 22 A esta propuesta, apenado el joven, fuese muy afligido, pues tenía muchos bienes. Riquezas: pobreza voluntaria
Meditación del día 1
Se desnudó en la plaza para devolvérselo todo a su padre. Empezar de cero a veces requiere un gesto público.
Un joven corre hacia Jesús, se arrodilla y le pregunta qué tiene que hacer. Cumple los mandamientos desde niño. Jesús lo mira con cariño y le pide lo único que le cuesta: que venda lo que tiene y lo siga. El joven se va triste, porque era muy rico. Es una de las pocas personas del Evangelio que dice que no a una invitación directa de Jesús.
Francisco hizo lo contrario. Hijo de un comerciante de telas de Asís, se presentó ante el obispo, se quitó la ropa delante de todos y se la devolvió a su padre, que lo había llevado ante la autoridad por las telas que el hijo había vendido. Fue un escándalo familiar y un corte limpio.
Nadie te pide que te desnudes en la plaza. Pero todos tenemos algo que nos ata más de lo que admitimos: el dinero, el qué dirán, una relación que nos hace daño, una costumbre que ya manda sobre nosotros. La petición es sencilla y valiente: que te muestren de qué tienes que soltarte. La respuesta, normalmente, ya la sospechas.
Petición
Señálame de qué tengo que desprenderme.
Amén.Oración final
Señor, hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, que yo lleve el amor;
donde haya ofensa, que yo lleve el perdón.San Francisco de Asís, ruega por nosotros.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.