Día 1 de 9

Primer día — Hoy, no mañana

  1. Oración de todos los días

    San Expedito,
    santo de las causas urgentes:
    esto que te traigo no puede esperar.

    Pide por mí hoy, no mañana.
    Y quítame a mí la costumbre de aplazar
    lo que me toca hacer.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hebreos 3,12-15

    12 Mirad, pues, hermanos, no haya en alguno de vosotros corazón maleado de incredulidad, hasta abandonar al Dios vivo; HEBREOS 13 antes amonestaos todos los días los unos a los otros mientras dura el día que se apellida de hoy, a fin de que ninguno de vosotros llegue a endurecerse con el engañoso atractivo del pecado. 14 Puesto que venimos a ser participantes de Cristo, con tal que conservemos inviolablemente hasta el fin el principio del nuevo ser suyo que ha puesto en nosotros. 15 Mientras que se nos dice: Si hoy oyereis su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como los israelitas en el tiempo de aquella provocación.
  3. Meditación del día 1

    El cuervo dice «mañana» y él responde «hoy». Media vida se pierde en ese cambio de palabra.

    La carta a los Hebreos repite una palabra como un martillo: hoy. Anímense unos a otros cada día, mientras dure ese hoy. Si hoy oyen su voz, no endurezcan el corazón. El autor sabe que el corazón no se endurece de un día para otro; se endurece a fuerza de dejar las cosas para luego.

    De san Expedito casi no se sabe nada seguro: aparece en antiguas listas de mártires de Melitene, en la actual Turquía, y poco más. Su imagen, con el cuervo y la cruz, es posterior y es un juego de palabras en latín. Pero el juego dice una verdad que cualquiera reconoce. El cuervo grazna «cras, cras», mañana, mañana, y el santo lo pisa.

    Hoy trae tu urgencia, la que te trajo a esta novena. Pero antes de pedir que Dios actúe deprisa, mira qué parte de ese asunto depende de ti y llevas tiempo esquivando. Una llamada, un papel, una conversación. Esa parte tiene fecha, y la fecha es hoy.

  4. Petición

    San Expedito, lo urgente es esto: (dilo ahora).
    Y lo que depende de mí, que lo haga hoy.
    Amén.

  5. Oración final

    San Expedito, mártir y soldado de Cristo,
    abogado de las causas urgentes:
    intercede por nosotros ante Dios
    en lo que no puede esperar,
    y alcánzanos la gracia de no dejar para mañana
    el bien que podemos hacer hoy.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.