Día 2 de 9
Segundo día — El peso del niño
Oración de todos los días
San Cristóbal,
que pasaste al Niño al otro lado del río:
llévanos con bien por el camino de hoy.Dame prudencia al volante
y paciencia con los demás.
Amén.Lectura del día
28 Venid a Mí todos los que andáis agobiados con trabajos y cargas, que Yo os aliviaré. 29 Tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón: y hallaréis el reposo para vuestras almas. 30 Porque suave es mi yugo, y ligero el peso mío. Los discípulos arrancan espigas
Meditación del día 2
Lo que parecía ligero pesaba como el mundo. Las responsabilidades pequeñas suelen serlo.
Venid a mí los cansados y agobiados. Jesús habla a gente que carga mucho, y le ofrece un yugo, que no es precisamente un descanso. Pero dice que el suyo es suave y su carga ligera, porque se lleva con él.
Según la leyenda, Cristóbal cargó una noche a un niño pequeño para cruzarlo. A mitad del río el peso se hizo insoportable, como si llevara el mundo entero a hombros. Al llegar a la orilla, el niño le dijo que había cargado al creador del mundo. La paradoja es bonita: lo más pequeño resultó lo más pesado, y aun así lo pasó.
Muchas cargas se parecen a ese niño. Cuidar a un padre con demencia empieza siendo acompañarlo al médico y acaba ocupando las noches. Un préstamo pequeño para un familiar se convierte en años de cuotas. Un hijo con dificultades exige más de lo que nadie imaginaba al principio. No te avergüences si a mitad del río sientes que no puedes. Dilo, pide relevo, busca ayuda. Y recuerda la promesa: el que te pidió llevar esto no te dejará solo con el peso.
Petición
Dame hombros para lo que llevo
y no me deje solo a mitad del río.
Amén.Oración final
San Cristóbal, patrono de los caminantes:
guarda a los que hoy van por la carretera,
danos prudencia y paciencia,
y al final del viaje de nuestra vida
llévanos a Cristo.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.