Día 1 de 9

Primer día — Pasar al otro lado

  1. Oración de todos los días

    San Cristóbal,
    que pasaste al Niño al otro lado del río:
    llévanos con bien por el camino de hoy.

    Dame prudencia al volante
    y paciencia con los demás.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Josué 3,14-17

    14 Salió, pues, el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, y los sacerdotes que llevaban el Arca del Testamento marchaban delante de él. 15 Y luego que éstos entraron en el Jordán y comenzaron sus pies a mojarse en parte del agua (es de advertir que, siendo el tiempo de la siega, el Jordán había salido de madre). 16 las aguas que venían de arriba se pararon en un mismo lugar, y, elevándose a manera de un monte, se descubrían a lo lejos desde la ciudad llamada Adom hasta el lugar de Sartán; mas las que iban corriendo hacia abajo, fueron a desembocar en el mar del desierto (que ahora se llama Muerto), hasta desaparecer enteramente. 17 mientras tanto, el pueblo iba marchando hacia Jericó, y los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza del Señor, estaban a pie quieto y a la orden del Señor, sobre el suelo enjuto, en medio del Jordán, y todo el pueblo iba pasando por el álveo del río, que había quedado en seco. Las doce piedras en recuerdo
  3. Meditación del día 1

    Su oficio era llevar a gente que no podía cruzar sola. Un oficio de servicio, sin brillo.

    El pueblo de Israel tiene que cruzar el Jordán crecido para entrar en la tierra prometida. Los primeros en meter los pies en el agua son los sacerdotes que cargan el arca. Se quedan quietos en medio del cauce, sosteniéndola, mientras todo el pueblo pasa. Ellos son los últimos en salir.

    De san Cristóbal se sabe con certeza poco: que fue un mártir venerado desde los primeros siglos, sobre todo en Oriente. La historia del gigante que pasaba viajeros por el río es una leyenda que se hizo muy popular en la Edad Media, recogida en la Leyenda dorada. Pero dice algo verdadero sobre el servicio: hay oficios que consisten en quedarse en medio del río para que otros crucen.

    El conductor del bus de madrugada, el lanchero que cruza a la gente en el Magdalena, el que maneja la ambulancia, el camionero que lleva la comida a la ciudad. Nadie se acuerda de ellos al llegar. Si es tu oficio, hoy vale la pena mirarlo de otra manera: sin tu trabajo, mucha gente no pasaría al otro lado.

  4. Petición

    Que mi trabajo sirva para que otros lleguen.
    Amén.

  5. Oración final

    San Cristóbal, patrono de los caminantes:
    guarda a los que hoy van por la carretera,
    danos prudencia y paciencia,
    y al final del viaje de nuestra vida
    llévanos a Cristo.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.