Día 8 de 9

Octavo día — Por los migrantes libaneses y de todas partes

  1. Oración de todos los días

    San Charbel,
    monje del silencio:
    no dejaste palabras, dejaste una vida.

    Pide por los enfermos que te encomiendo
    y enséñame a callar y a estar con Dios
    sin necesitar ruido.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Deuteronomio 26,5-9

    5 y tú dirás en presencia del Señor tu Dios: Labán el siró procuraba destruir a mi padre Jacob; el cual descendió después a Egipto, y estuvo allí como extranjero con poquísimas personas; mas luego creció hasta formar una nación grande y robusta y de infinita gente. 6 Pero los egipcios nos oprimieron y persiguieron, imponiéndonos cargas pesadísimas 7 por lo que clamamos al Señor Dios de nuestros padres; el cual nos oyó, y volvió los ojos para mirar nuestro abatimiento, y nuestros trabajos y angustias; 8 y nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo poderoso, con gran terror y con señales y portentos, 9 y nos introdujeron en este país, entregándonos esta fértilísima tierra que mana leche y miel.
  3. Meditación del día 8

    Su devoción viajó con los emigrantes libaneses a América. La fe se lleva en la maleta.

    Cuando el israelita llevaba sus primeros frutos al templo, tenía que recitar una frase que empieza recordando un origen pobre y errante: a mi padre Jacob lo persiguió Labán el sirio, y bajó a Egipto con poca gente y allí vivió como extranjero. Lo primero que debía decir el que ya tenía tierra era que su familia había sido perseguida y migrante.

    A finales del siglo XIX y durante todo el XX salieron del Líbano cientos de miles de personas hacia América: a México, a Brasil, a Argentina, a Colombia, a Venezuela. Llegaron con poco y montaron almacenes y talleres. Con ellos viajó su fe, y por eso hoy la devoción a san Charbel es tan fuerte en México.

    La fe se lleva en la maleta. Cada familia que llega a otro país trae su santo, su forma de rezar, su comida de fiesta. Hoy reza por los que se fueron de su tierra y la siguen cargando por dentro. Y si tú o tu familia vienen de otro lugar, como casi todos en este continente, no te olvides de decirlo, como el israelita. Ayuda a mirar con otros ojos a quien llega ahora.

  4. Petición

    Cuida a los que dejan su país
    y conservan la fe lejos de casa.
    Amén.

  5. Oración final

    San Charbel Makhlouf,
    monje y ermitaño,
    que en el silencio encontraste a Dios:
    intercede por los enfermos,
    por tu tierra del Líbano
    y por nosotros, que no sabemos callar.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.