Día 5 de 9
Quinto día — La Eucaristía en soledad
Oración de todos los días
San Charbel,
monje del silencio:
no dejaste palabras, dejaste una vida.Pide por los enfermos que te encomiendo
y enséñame a callar y a estar con Dios
sin necesitar ruido.
Amén.Lectura del día
23 Porque yo aprendí del Señor lo que también os tengo enseñado, y es que el Señor Jesús la noche misma en que había de ser traidoramente entregado, tomó el pan, 24 y dando gracias lo partió, y dijo: Tomad, y comed: éste es mi cuerpo, que por vosotros será entregado, haced esto en memoria mía. 25 Y de la misma manera el cáliz, después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es el nuevo testamento con mi sangre; haced esto cuantas veces le bebiereis, en memoria mía. 26 Pues todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis este cáliz: anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga.
Meditación del día 5
Celebraba misa a diario en su ermita, muchas veces sin nadie. La Eucaristía no necesita público.
Pablo escribe el relato más antiguo que tenemos de la última cena: la noche en que iba a ser entregado, Jesús tomó pan, dio gracias, lo partió y dijo «esto es mi cuerpo». Y añade: cada vez que coméis este pan, anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva.
Charbel celebraba la misa todos los días en su ermita, con frecuencia sin más gente que el monje que lo ayudaba. Según contaron quienes lo conocieron, la preparaba durante horas y daba gracias durante otras tantas. Murió en diciembre de 1898 después de sufrir un ataque mientras celebraba. Para él, la Eucaristía no dependía del público.
Nosotros solemos medir las misas por lo que nos gustan: si el sacerdote habla bien, si canta bien el coro, si hay mucha gente, si dura poco. Todo eso tiene su importancia, pero no es lo esencial. Hoy, si puedes, ve a una misa entre semana, de esas en las que hay cuatro personas y nadie canta. Fíjate en lo que pasa sin adornos. Lo que pasa es lo mismo que en la catedral un domingo.
Petición
Que valore la misa aunque haya cuatro personas.
Amén.Oración final
San Charbel Makhlouf,
monje y ermitaño,
que en el silencio encontraste a Dios:
intercede por los enfermos,
por tu tierra del Líbano
y por nosotros, que no sabemos callar.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.