Día 1 de 9

Primer día — Veintitrés años de silencio

  1. Oración de todos los días

    San Charbel,
    monje del silencio:
    no dejaste palabras, dejaste una vida.

    Pide por los enfermos que te encomiendo
    y enséñame a callar y a estar con Dios
    sin necesitar ruido.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Reyes 19,9-13

    9 Llegado allá hizo asiento en una cueva, y dirigiéndole el Señor la palabra, le dijo: ¿Qué haces ahí, Elias? 10 A lo que respondió él: Me abraso de celo por Ti, ¡oh Señor Dios de los ejércitos!; porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, han destruido tus altares, han pasado a cuchillo tus profetas; he quedado yo solo, y me buscan para quitarme la vida. 11 Díjole el Señor: Sal fuera, y ponte sobre el monte en presencia del Señor; y he aquí que pasará el Señor, y delante de Él correrá un viento fuerte e impetuoso, capaz de trastornar los montes y quebrantar las peñas; no está el Señor en el viento. Después del viento vendrá un temblor de tierra; tampoco está el Señor en el terremoto. 12 Tras el terremoto, un fuego; no está el Señor en el fuego. Y tras el fuego, el soplo de un aura apacible y suave. 13 Habiendo oído esto Elias, cubrió su rostro con el manto, y, saliendo fuera, paróse a la puerta de la cueva, y de repente oye una voz que le dice: ¿Qué haces aquí, Elias?
  3. Meditación del día 1

    Se retiró a una ermita y allí se quedó. No hizo nada de lo que hoy llamaríamos «impacto».

    Elías huye, agotado, y se mete en una cueva del monte. Pasa un viento que rompe las rocas, después un terremoto, después un fuego, y Dios no está en ninguno. Está en un susurro, en una brisa suave. Elías se cubre la cara con el manto y sale.

    Charbel nació en 1828 en un pueblo de montaña del Líbano, entró en la orden maronita y, después de años de monje en comunidad, pidió irse a una ermita cerca del monasterio de Annaya. Ahí pasó sus últimos veintitrés años. No fundó nada, no escribió libros, no salió en las noticias de su tiempo. Su vida parecería un fracaso según cualquier criterio de productividad.

    La mayoría de las vidas son así: escondidas. Una madre que cuida a un hijo con discapacidad, un hombre que trabaja de vigilante de noche, una abuela que reza el rosario por todos sin que nadie lo sepa. Nada de eso cabe en una red social. Hoy mira la tuya sin compararla. Lo que haces sin público también cuenta, y quizá cuenta más. Dios, como a Elías, suele hablar bajito.

  4. Petición

    Enséñame a valorar la vida escondida,
    que es la de casi todos.
    Amén.

  5. Oración final

    San Charbel Makhlouf,
    monje y ermitaño,
    que en el silencio encontraste a Dios:
    intercede por los enfermos,
    por tu tierra del Líbano
    y por nosotros, que no sabemos callar.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.