Día 8 de 9

Octavo día — Compartir lo que hay

  1. Oración de todos los días

    San Cayetano,
    patrono del pan y del trabajo:
    te pido trabajo, o que no me falte el pan mientras llega.

    Y si tengo trabajo,
    que lo haga bien y no le quite el suyo a nadie.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 6,5-13

    5 Habiendo, pues, Jesús levantado los ojos, y viendo venir hacia Sí a un grandísimo gentío, dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos panes para dar de comer a toda esa gente? 6 Mas esto lo decía para probarle: pues bien sabía Él mismo lo que había de hacer. 7 Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno de ellos tome un bocado. 8 Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro: 9 Aquí está un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; mas ¿qué es esto para tanta gente? 10 Pero Jesús dijo: Haced sentar a esas gentes. El sitio estaba cubierto de hierba. Sentáronse, pues, al pie de cinco mil hombres. 11 Jesús, entonces, tomó los panes, y después de haber dado gracias, repartiólos entre los que estaban sentados: y lo mismo hizo con los peces, dando a todos cuanto querían. 12 Después que quedaron saciados, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que han sobrado, para que no se pierdan. 13 Hiciéronlo así, y llenaron doce cestos de los pedazos que habían sobrado de los cinco panes de cebada, después que todos hubieron comido.
  3. Meditación del día 8

    En su fiesta se reparte pan bendecido. Quien recibe, reparte.

    Ante una multitud con hambre, Felipe hace cuentas: ni doscientos denarios alcanzan. Andrés señala a un muchacho con cinco panes de cebada y dos peces, pero añade que eso no es nada para tanta gente. Jesús toma lo poco, da gracias, lo reparte y sobra.

    En la fiesta de san Cayetano se reparten panes bendecidos y muchas parroquias organizan colectas de alimentos. La gente que va a pedir trabajo lleva también algo para compartir. Es una lógica que se aprende en los barrios pobres: el que tiene poco no espera a tener mucho para dar.

    El milagro empezó cuando un muchacho soltó lo que tenía. Si hubiera esperado a que alcanzara para todos, nadie habría comido. Lo mismo pasa con la olla común, el comedor comunitario, la vecina que cuida a los hijos de la que sale a trabajar. Hoy no te preguntes si lo tuyo alcanza. Pregúntate a quién podrías darle una parte, aunque sea pequeña.

  4. Petición

    Que comparta lo que tengo
    aunque sea poco.
    Amén.

  5. Oración final

    San Cayetano, padre de los pobres,
    patrono del pan y del trabajo:
    ruega por los que no tienen empleo,
    por los que no llegan a fin de mes
    y por los que tienen que dar trabajo a otros.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.