Día 2 de 9
Segundo día — La llaga que no cerró
Oración de todos los días
San Camilo de Lelis,
que conociste el hospital desde la cama y desde el trabajo:acompaña a los enfermos graves de esta familia,
y a los que los atienden hoy de noche.
Amén.Lectura del día
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me desvanezca, se me ha dado el estímulo o aguijón de mi carne que es como un ángel de Satanás, para que me abofetee. 8 Sobre lo cual por tres veces decía al Señor que le apartase de mí, 9 y respondióme; Bástate mi gracia, porque el poder mío brilla y consigue su fin por medio de la flaqueza. Así que con gusto me gloriaré de mis flaquezas, para que haga morada en mí el poder de Cristo, 10 Por cuya causa yo siento satisfacción en mis enfermedades, en los ultrajes, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias en que me veo por amor de Cristo; pues cuando estoy débil, entonces con la gracia soy más fuerte. Por qué se alaba
Meditación del día 2
Arrastró esa herida toda la vida, y por ella entró en los hospitales.
Pablo cuenta que tenía una espina clavada en la carne, algo que lo hacía sufrir y que no especifica. Pidió tres veces que se la quitaran, y la respuesta fue: te basta mi gracia, mi fuerza se muestra perfecta en la debilidad. No hubo curación. Hubo otra manera de vivir con la herida.
Camilo tuvo una llaga en el pie que no se le cerró nunca. Por ella entró en el hospital de Santiago de los Incurables, en Roma, primero como paciente y después como empleado. Lo echaron alguna vez por pelearse y por jugar. Pero ahí vio de cerca cómo se trataba a los enfermos pobres, y eso le cambió la vida. La herida que lo humillaba se convirtió en la puerta de su vocación.
Todos cargamos alguna herida que no se cierra: una enfermedad crónica, un dolor de infancia, una pérdida. Puede volvernos duros, amargos, impacientes con los demás. O puede volvernos más atentos al que sufre, porque sabemos lo que es. Hoy no le pidas a tu herida que desaparezca de golpe. Pregúntate qué te ha enseñado sobre el dolor de los otros y a quién podrías acompañar gracias a ella.
Petición
Que lo que me duele me haga más compasivo,
no más duro.
Amén.Oración final
San Camilo de Lelis,
padre de los enfermos:
ruega por los que están graves,
por los que agonizan solos
y por cuantos los cuidan de día y de noche.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.