Día 8 de 9

Octavo día — La muerte de pie

  1. Oración de todos los días

    San Benito, padre de los monjes:
    dame la regla que me falta.

    Horas, trabajo, descanso y oración
    en su sitio.
    Y líbrame del mal que me desordena por dentro.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Timoteo 4,6-8

    6 Que yo ya estoy a punto de ser inmolado y se acerca el tiempo de mi muerte. 7 Combatido he con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe. 8 Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada, y que me dará el Señor en aquel día, como justo juez, y no sólo a mí, sino también a los que, llenos de fe, desean su venida. 2 TIMOTEO Recomendaciones y saludos Date prisa en venir presto a mí.
  3. Meditación del día 8

    La tradición lo pinta muriendo de pie, sostenido por sus hermanos, rezando. Morir acompañado es una gracia.

    Pablo, ya anciano y preso, escribe a su discípulo sabiendo que el final está cerca. No hay drama ni miedo exagerado: he combatido bien, he terminado la carrera, he conservado la fe. Lo que queda es la corona.

    San Gregorio cuenta que Benito mandó abrir su sepultura unos días antes de morir. Cuando la fiebre lo debilitó, se hizo llevar al oratorio, comulgó y murió de pie, con las manos levantadas, sostenido por sus monjes. Era hacia el año 547. Se haya adornado o no el relato, la imagen es de las que quedan: un hombre que se va rezando y acompañado.

    Hoy mucha gente muere sola, en un pasillo de hospital o en una residencia, a veces porque la familia no llegó a tiempo y a veces porque hacía años que nadie iba. Pedir una buena muerte no es morboso. Es pedir no morir con cuentas pendientes y tener a alguien de la mano. Y eso empieza ahora: arreglar lo que esté roto con un hermano, hablar con los tuyos de cómo quieres que sea, visitar a quien ya se está apagando.

  4. Petición

    Concédeme una buena muerte,
    en paz y acompañado.
    Amén.

  5. Oración final

    Cruz santa sea mi luz,
    no sea el dragón mi guía.
    Apártate, Satanás;
    nunca me aconsejes cosas vanas.
    Es malo lo que ofreces,
    bebe tú mismo tu veneno.

    San Benito, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.