Día 7 de 9

Séptimo día — Aconsejar sin dar sermones

  1. Oración de todos los días

    San Antonio Abad,
    que pasaste años peleando con tu propia cabeza:

    acompáñame en lo que se me repite dentro,
    en la obsesión y en la tentación,
    y no me dejes creer que estoy solo en eso.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Proverbios 15,1-4

    1 La respuesta suave quebranta la ira: las palabras duras excitan el furor. 2 La lengua de los sabios da lustre a la sabiduría: hierve en necedades la boca de los fatuos. 3 En todo lugar están los ojos del Señor contemplando a los buenos y a los malos. 4 La lengua pacífica es árbol de vida; pero la desenfrenada quebrantará el corazón.
  3. Meditación del día 7

    La gente iba a verlo por consejo, y sus respuestas eran breves y muy concretas.

    «La respuesta suave quebranta la ira: las palabras duras excitan el furor.» Los Proverbios son eso: frases cortas, observadas en la vida, fáciles de recordar. Nadie necesita un tratado para entender que una palabra áspera empeora una discusión.

    Mucha gente iba al desierto a pedirle consejo a Antonio, y lo que se conserva de sus respuestas suele ser breve. En las colecciones de dichos de los padres del desierto, sus palabras ocupan pocas líneas, muchas veces con una imagen sencilla. No daba sermones largos ni respondía a todo. Tenía la fama de saber lo que cada persona necesitaba oír, y nada más.

    Cuando alguien nos pide consejo, solemos hablar demasiado. Contamos nuestra propia historia, damos diez recomendaciones, convertimos la conversación en una clase. A veces lo que el otro necesitaba era una frase, o una pregunta bien hecha, o simplemente que lo escucháramos sin interrumpir. Hoy, si alguien te pide consejo, escucha primero hasta el final. Después di una sola cosa, la más útil, sin adornos. Y si no sabes qué decir, dilo también: un «no lo sé, pero te acompaño» puede servir más que cualquier discurso.

  4. Petición

    Dame palabras cortas y útiles
    cuando alguien me pida consejo.
    Amén.

  5. Oración final

    San Antonio Abad,
    padre de los monjes:
    ruega por nosotros,
    líbranos de las tentaciones y de la angustia,
    y bendice a los animales que nos acompañan.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.