Día 9 de 9

Noveno día — La cinta en sus manos

  1. Oración de todos los días

    María que desatas los nudos,
    toma esta cinta enredada que es mi vida
    y desátala con tus manos de madre.

    No tires: desata.
    Y si algún nudo hay que cortar,
    dame valor para cortarlo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Pedro 5,6-10

    6 Humillaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que os exalte al tiempo de su visita, 7 descargando en su seno todas vuestras solicitudes, pues Él tiene cuidado de vosotros. 8 Sed sobrios, y estad en vela, porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar; 9 resistidle firmes en la fe, sabiendo que la misma tribulación padecen vuestros hermanos, cuantos hay en el mundo. 10 Mas Dios, dador de toda gracia, que nos llamó a su eterna gloria por Jesucristo, después que hayáis padecido un poco, Él mismo os perfeccionará, fortificará y consolidará.
  3. Meditación del día 9

    Se cierra dejando la cinta entera en sus manos, incluidos los nudos que no se abrieron.

    Pedro escribe: descargad en Dios todas vuestras preocupaciones, porque él se ocupa de vosotros. Y añade que después de sufrir un poco, Dios mismo os restablecerá y os afirmará. No promete que no haya sufrimiento; promete que no tiene la última palabra.

    El cuadro original está en una iglesia de Augsburgo, en Alemania, pintado hacia 1700. La devoción llegó a Argentina en los años ochenta a través de un jesuita que había visto la imagen allí, Jorge Mario Bergoglio, que después fue el papa Francisco. Desde Buenos Aires se extendió por todo el continente.

    Hoy terminas la novena con nudos abiertos y quizá otros que siguen igual. No pasa nada. No se trata de un trámite que se cobra al noveno día. Se trata de haber puesto la cinta entera en otras manos y de haber aprendido un modo de tratar los problemas: mirarlos, nombrarlos, reconocer tu parte, no tirar de más, cortar lo que haya que cortar. Eso queda contigo.

  4. Petición

    María, te dejo mi cinta entera.
    Gracias por estos nueve días.
    Desata lo que quede, a tu ritmo.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa María, que desatas los nudos,
    ruega por nosotros.

    Dios te salve, María…

    Y tú, Madre, sigue desatando
    lo que yo no sé ni por dónde empezar.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.