Día 6 de 9
Sexto día — Perdonar a los muertos
Hoy toca el día 2. Ir a ese día →
Oración de todos los días
Dales, Señor, el descanso eterno,
y brille para ellos la luz perpetua.
Descansen en paz.Acuérdate de nuestros difuntos
y de aquellos por los que nadie reza.
Amén.Lectura del día
15 Y como después de su muerte anduviesen temerosos los hermanos, y diciéndose unos a otros: ¿Quién sabe si se acordará José de la injuria que padeció, y nos tornará todo el mal que le hicimos? 16 Enviáronle a decir: Tu padre, antes de morir, nos encargó 17 que te dijésemos estas palabras en su nombre: Ruégote que te olvides de la maldad de tus hermanos, y del pecado, y de la malicia que contra ti usaron. Nosotros también te suplicamos que perdones esta maldad a los siervos del Dios tu padre. Oyendo José estas razones, prorrumpió en llanto. 18 Y vinieron a él sus hermanos; y adorándole postrados en tierra, le dijeron: Esclavos tuyos somos: aquí nos tienes. 19 A los cuales él respondió: No tenéis que temer. ¿Podemos acaso nosotros resistir a la voluntad de Dios? 20 Vosotros pensasteis hacerme un mal; pero Dios lo convirtió en bien para ensalzarme, como al presente lo estáis viendo, y para salvar a muchos pueblos. 21 No temáis, pues: yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos. Y los consoló y habló con expresiones blandas y amorosas.
Meditación del día 6
Hay cuentas que quedaron abiertas con alguien que ya murió. Se pueden cerrar hoy.
Cuando muere Jacob, los hermanos de José tienen miedo. Años atrás lo vendieron como esclavo, y temen que ahora, sin el padre de por medio, se vengue. José llora al oír su mensaje y les responde: «vosotros pensasteis hacerme un mal; pero Dios lo convirtió en bien». Y los consuela con palabras amables.
La muerte de alguien deja muchas veces cuentas abiertas. Un padre que nunca pidió perdón por su violencia, una madre con la que no hablabas desde hacía años, un hermano con el que te peleaste por una herencia. Cuando la persona muere, parece que ya no hay nada que hacer. No es así: el perdón no necesita que el otro esté vivo para darse.
Perdonar a un muerto no es justificar lo que hizo ni decir que no dolió. Es decidir no seguir cargando ese peso y dejarlo en manos de Dios. Puede llevar tiempo, y a veces hace falta ayuda. También puedes pedir perdón por lo tuyo: lo que no dijiste, la visita que no hiciste, la frase que lamentas. Si te ayuda, escríbelo en una carta. Y di hoy ese nombre delante de Dios.
Petición
Perdono a: (dilo ahora),
y pido perdón por lo mío.
Amén.Oración final
Dales, Señor, el descanso eterno,
y brille para ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.A nuestros difuntos, Señor,
y a todos los que descansan en Cristo,
dales el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.