Día 7 de 9
Séptimo día — El rosario de los que no pueden más
Oración de todos los días
Virgen del Rosario,
enséñame a rezar con las manos,
cuenta a cuenta, sin prisa.Que el rosario no sea un trámite
sino el rato del día en que me acompañas.
Amén.Lectura del día
26 Y además el espíritu divino ayuda a nuestra flaqueza; pues no sabiendo siquiera qué hemos de pedir en nuestras oraciones, ni cómo conviene hacerlo, el mismo espíritu hace o produce en nuestro interior, nuestras peticiones a Dios con gemidos que son inexplicables. 27 Pero Aquel que penetra a fondo los corazones, conoce bien qué es lo que desea el espíritu; el cual no pide nada por los santos, que no sea según Dios. 28 Sabemos también nosotros que todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios, de aquellos, digo, que Él ha llamado según su decreto para ser santos.
Meditación del día 7
En hospitales y velorios se reza el rosario porque no hay palabras propias. Ahí la fórmula salva.
San Pablo dice algo muy consolador: que no sabemos pedir como conviene, y que el Espíritu reza dentro de nosotros con gemidos que no caben en palabras. Hay momentos en que uno no puede armar una oración propia, y Dios no la exige.
Quien ha estado en una sala de urgencias esperando noticias, o en un velorio a las tres de la mañana, sabe que ahí no salen discursos. Lo que sale es un Padrenuestro y diez Avemarías, porque son las palabras que ya están guardadas. La fórmula aprendida de niño se convierte en un apoyo cuando la cabeza no da más.
Por eso vale la pena saberse el rosario de memoria antes de necesitarlo. No es una técnica para obtener favores ni un amuleto que se repite para que nada malo pase. Es un camino ya trazado para cuando no se tiene fuerza de inventar uno. Si hoy estás en uno de esos días en que no te sale nada, no te esfuerces en buscar palabras: empieza por la primera Avemaría y deja que la oración te lleve.
Petición
Cuando no tenga palabras,
recuérdame que basta empezar a rezar.
Amén.Oración final
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…
Virgen del Rosario,
ruega por nosotros,
y que esta oración sencilla
nos acompañe hasta la hora de nuestra muerte.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.