Día 1 de 9
Primer día — El camino
Oración de todos los días
Blanca Paloma,
madre de las marismas:
voy de camino hacia ti, aunque no salga de mi casa.Que el camino me cambie algo
y no sea solo una fiesta que se acaba el martes.
Amén.Lectura del día
1 Cántico gradual. 2 Gran contento tuve cuando se me dijo: Iremos a la casa del Señor. 3 En tus atrios descansarán nuestros pies, ¡oh Jerusalén! 4 Jerusalén, la cual se va edificando como una ciudad, cuyas partes o habitantes están en perfecta y mutua unión. 5 Allá subirán las tribus, todas las tribus del Señor, según la ordenanza dada a Israel, para tributar alabanzas al Señor.
Meditación del día 1
Tres días de arena, polvo y calor. Lo que se anda con el cuerpo se entiende de otra manera.
«Gran contento tuve cuando se me dijo: iremos a la casa del Señor.» Es uno de los salmos que cantaban los peregrinos judíos mientras subían a Jerusalén, a pie, en grupo, durante días. Cuando dice «en tus atrios descansarán nuestros pies», se nota el cansancio y la emoción a la vez.
El camino del Rocío tiene mucho de eso. Arena que se mete en todo, calor de mayo o junio, carretas que se atascan, noches cortas al lado de una hoguera. Lo que se anda con el cuerpo deja huella de otra manera que lo que se piensa sentado: uno llega distinto de como salió.
Pero también se puede hacer el camino por costumbre, porque toca, porque lo hace toda la familia, o por la fiesta y nada más. No es pecado disfrutar, al contrario. La pregunta de hoy es otra: ¿a qué vas? ¿A quién llevas en el corazón cuando caminas? Ponle nombre a lo que buscas, aunque sea una sola palabra, y llévalo contigo hasta la aldea. Y si este año no haces el camino, vale igual para la vida diaria: ¿hacia dónde vas?
Petición
Madre, que este camino mío tenga sentido
y no lo ande solo por costumbre.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen del Rocío, Blanca Paloma,
reina de las marismas:
ruega por nosotros,
por los que caminan y por los que esperan en casa.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.