Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 3 de febrero

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Suyapa,
    pequeña y poderosa:
    quédate en esta casa como te quedaste en aquella.

    Que no me haga falta nada grande
    para creer que estás conmigo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,46-55

    46 Y María dijo: Mi alma glorifica al Señor: 47 y mi espíritu está transportado de gozo en el Dios, salvador mío. 48 Porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava: por lo tanto, ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es todo poderoso, cuyo nombre es santo: 50 y cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. 51 Hizo alarde del poder de su brazo: deshizo las miras del corazón de los soberbios. 52 Derribó del solio a los poderosos y ensalzó a los humildes. 53 Colmó de bienes a los hambrientos: y a los ricos los despidió sin nada. 54 Acordándose de su misericordia, acogió a Israel su siervo: 55 según la promesa que hizo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia por los siglos de los siglos.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su fiesta. La pequeña imagen sigue ahí después de tres siglos, y eso también es un mensaje.

    María canta que Dios ha mirado la pequeñez de su esclava. No dice su humildad como virtud, sino su pequeñez, su poca cosa. Y luego describe el mundo al revés: los poderosos derribados del trono, los humildes levantados, los hambrientos llenos de bienes y los ricos despedidos con las manos vacías.

    No hay mejor canto para la víspera de Suyapa. Una talla diminuta de madera, encontrada por un campesino, se ha convertido en la patrona de un país entero y en el lugar al que acuden presidentes, jugadores de fútbol, vendedores de mercado y madres de migrantes. La pequeñez no le impidió nada; fue precisamente su manera de hablar.

    Mañana es su fiesta. La basílica estará llena y habrá misa tras misa. Si vas, o si la sigues desde lejos, recuerda lo que has pedido estos nueve días: los que trabajan cansados, los que se van, los jóvenes, las madres que esperan, el campo, la honradez. El Magníficat no es un canto para tranquilizar a nadie; es una promesa de que el orden de este mundo no es el definitivo.

  4. Petición

    Virgen de Suyapa, gracias por estos nueve días.
    Cuida a Honduras y a mi familia.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de Suyapa, patrona de Honduras:
    ruega por tu pueblo,
    por los que se van y por los que se quedan.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.