Día 3 de 9
Tercer día — La casa humilde
Oración de todos los días
Virgen de Suyapa,
pequeña y poderosa:
quédate en esta casa como te quedaste en aquella.Que no me haga falta nada grande
para creer que estás conmigo.
Amén.Lectura del día
5 Asimismo, cuando oráis, no habéis de ser como los hipócritas, que de propósito se ponen a orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. 6 Tú, al contrario, cuando hubieres de orar, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora en secreto a tu Padre, SAN MATEO y tu Padre, que ve lo secreto, te premiará. 7 En la oración no afectéis hablar mucho, como hacen los gentiles, que se imaginan haber de ser oídos a fuerza de palabras. 8 No queráis, pues, imitarlos; que bien sabe vuestro Padre lo que habéis menester, antes de pedírselo.
Meditación del día 3
Estuvo años en una casa de adobe, en un altar improvisado. Antes que basílica hubo cocina.
Jesús desconfía de la oración que se hace para ser vista. Dice algo muy simple: entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre en lo escondido. No hacen falta muchas palabras, porque él ya sabe lo que necesitas.
La Virgen de Suyapa pasó años en la casa de los que la encontraron, en un altar sencillo, y los vecinos llegaban a rezar ahí. La basílica que se levantó en el siglo XX es grande y hermosa, pero la devoción no nació en ella. Nació en una cocina, con una vela y unas cuantas personas.
No necesitas un templo para rezar. Basta un rincón de tu casa: una imagen, una vela, una Biblia abierta. Si tienes hijos, que vean ese rincón y que te vean ahí, aunque sea cinco minutos antes de dormir. Muchos de los que hoy creen aprendieron a rezar mirando a una abuela que lo hacía sin dar explicaciones. Tu casa puede ser eso para alguien, aunque sea pequeña y aunque nadie más lo sepa.
Petición
Haz de mi casa un sitio donde se rece,
aunque sea en un rincón con una vela.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora de Suyapa, patrona de Honduras:
ruega por tu pueblo,
por los que se van y por los que se quedan.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.